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Facetas
Descubre qué son las fascias y por qué es importante mantenerlas en armonía
08:30 AM / 08/11/2018 Gabriela Trujillo Prado
Agencias

Las fascias son todos los tejidos conjuntivos colágenos fibrosos que forman parte de una red que se extiende por todo el cuerpo. Envuelven cada músculo, cada órgano y estructura de ligamento, y permiten que las articulaciones tengan libertad de movimiento en diferentes direcciones. Así lo explica el director del Grupo de Investigación Fascial del Departamento de Neurofisiología de la Universidad de Ulm, Alemania, Robert Schleip.

 

Normalmente, las fibras colágenas están ordenadas entre ellas paralelamente. Sin embargo, debido a lesiones, la falta de ejercicio físico, o una carga incorrecta, las fibras de este tejido colágeno se tuercen, pegan o enredan entre sí. Ello trae diversas consecuencias como dolores en las articulaciones o en la espalda, falta de sensación de equilibrio, entumecimiento u hormigueo, así como una menor movilidad. En casos de estrés permanente, hay contracturas en todo el cuerpo.

 

 

Existe una terapia especial para aliviar esas molestias, llamada Fascia distortion model (FDM) que se aplica de la siguiente manera: “El pulgar entra profundamente en la piel. El dolor aumenta y después desaparece. A continuación, el osteópata pasa la mano, haciendo fuertes movimientos planos, por la línea en la pierna, el brazo o la espalda, por donde se desplaza el dolor, indica el osteópata Norbert Neumann.

 

Esta terapia promete que el paciente sienta inmediatamente los efectos positivos sufriendo menos dolores y mejorando su movilidad.

 

El tratamiento es apropiado tanto para molestias agudas como crónicas. Sin embargo, el paciente también puede hacer algo para mejorar su condición: según Schleip, quien se anime a hacer más ejercicio físico y a alimentarse de forma equilibrada puede convertir en un período comprendido entre seis meses y dos años una red fascial debilitada en una red de fibras flexible.

 

 

 

Ejercicio para mejorar la red fascial:

Coloca una pierna estirada en una silla, con la rodilla de la otra pierna ligeramente doblada. Gira el tronco con los hombros abiertos y los brazos extendidos hacia adelante, en dirección a la pierna estirada, manteniendo la espalda derecha. Después de un minuto, afloja lentamente esta postura y toca con movimientos giratorios donde duele. Es suficiente hacer este entrenamiento una o dos veces a la semana.

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