Publicidad

Actualizado hace 203 minutos

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Experiencia Panorama
09:00 AM / 01/09/2017
Trazos que trascienden a la India
Luis Aguirre
1

Ramala  Devi Dasi saca de su bolso un juego de pinceles y  envases pequeños de colores. En dos estuches guarda accesorios y muestra una maleta con  largas telas. Todo se lo trajo de varios viajes que ha realizado a  Kolkata,  India. 
 A la niña Julieta se les iluminan los ojos de solo ver todo lo que usaran para una tarde de arte transcendental en los jardines del centro de yoga Karuna, en Maracaibo. Se trata de una actividad diseñada para niñas en la que le enseñan  el maquillaje de la India, repleto de  historias y tradición, en un acto sagrado, lleno de misticismo. 
Adela Quintero, profesora  del preescolar Leminous de Mamie, también se integra para conocer más detalles de las técnicas: Gopi Dots y el mehdi.
 El primero  es  el arte de la decoración del rostro con colores que tiene en Bengala  su máximo exponente, esta región situada en el noreste del subcontinente Indio se ha convertido en la cuna de la técnica  aplicada solo por manos expertas. El segundo se usa para crear diseños de henna en las manos.
Julieta pregunta: ¿En India esto es obligatorio?  
Ramala responde: ¡Quieres decir que si es algo que siempre hacen!
Julieta afirma con la cabeza y Ramala echa el cuento que en India todo es cultural. “Lo que hoy estamos haciendo es como si estuviéramos en una clase de yoga. Aunque parezca un juego, decorar el rostro tiene mística, debemos estar en estado meditativo para que fluya la energía. Si se pinta una flor que sea la flor más hermosa, que embellezca sus ojos, por ejemplo”, cuenta la también bailarina de danza tradicional de la India. 

 “Gopi dots”  se le conoce como  arte chandan y  se hace de cúrcuma con colorante o cal,  los que  son  rojo  están hechos de pasta de sándalo, al igual que  los blancos. Así lo  explica Ramala mientras le limpia la frente a Julieta  y le dibuja  puntos o filigranas que parten de un gran bindi  (punto) central azul en el entrecejo y recorren la parte superior de las cejas con flores de pétalos amarillo que pasan por las sienes hasta los pómulos.
 ¿Cambian los diseños? Sí. Por ejemplo, el bindi de la Adela es de color rojo porque es adulta, las niñas lo llevan más en pastel,“este símbolo ha sido llamado ajna chakra, ojo espiritual y tercer ojo, ya que es el mayor centro nervioso en el cuerpo humano”, narra Ramala destacando que  los antiguos sabios hindúes, prefieren  la pasta de sándalo porque tienen propiedades refrescantes y, por lo tanto, usarlas  entre los ojos la mente se calma y silencia.
Han pasado  30 minutos y todas están listas para el siguiente paso: la vestimenta. Se llama sari. 


 Una larga tira de tela sin puntadas espera en la grama, la de Julieta mide cuatro metros y pueden llegar hasta  nueve o más. “¿Me vas a hacer un vestido?”, pregunta la niña de cinco años.

Es un traje a la medida, que sin hilo y aguja, crean diferentes estilos. El más común es envolviendo la cintura  por uno de los extremos, mientras el otro borde pasa por encima del hombro y dejan que se vea un poco el abdomen. “En occidente, de este lado del mundo, las chicas prefieren ponerse una blusa debajo”, destaca Ramala.
 De hecho, Adela se pone “el choli”, una  suerte de camisa   mangas cortas, con cuello bajo y escote. Solo que hubo un detalle: se lo puso al revés. Las chicas soltaron la carcajada. “Lo que es la ignorancia”, justifica Adela, mientras Julieta le dice que se le ve mejor del lado equivocado.


 La historia india del textil traza los orígenes del sari en la civilización del valle del Indo, que floreció nada menos que entre los años 2.800 y 1.800 antes de Cristo en la parte oeste del subcontinente, en parte del territorio que ocupa actualmente Pakistán.
 La primera representación conocida del sari es la de una estatua de una sacerdotisa del valle del Indo, ataviada con una tela.
Ramala les explica que llevarán el estilo más popular, que después con más tiempos les dará para elegir entre el  bengalí, el gujaratí, el maratí, el dravida, el madisara, el kodagu, el gond o los estilos tribales. 

La premisa de la instructora es que “la imaginación pone el límite, pasa en  la vestimenta y en la  decoración del rostro (hay  quienes extiende el patrón hasta la barbilla, algo que varía según el gusto personal y el tipo de joyas que se lleve”. Y en ese momento le pone a Adela el tikka maang, un colgante  que se coloca en la raya del pelo como si se tratara de un tocado.
 
A Julieta le tocó lucir un nathni, “el anillo o pin nasal es una prenda muy popular en la tradición India. Su origen es del Medio Oriente y llegó a la India con la invasión de los Mogoles”.
Para lucir más elegante, Ramala elige para Adela un haar, una gargantilla dorada a juego con su indumentaria. “Estamos listas para grabar en Bollywood”, suelta Adela.

“Falta el mehndi”, advierte Ramala, el popular tatuaje de henna que llegó a este lado del mundo en la  década de los años 90.  La henna de Ramala es natural como se realiza en India: muelen hojas de henna frescas sobre el sil (piedra de moler), añadiendo aceite, café, fragancias y otras sustancias orgánicas.
Mientras Ramala le toma la mano derecha a Adela, hace énfasis que se aplica típicamente  en manos y pies; sin embargo, le hacen peticiones en la espalda, los tobillos y el pecho. 
En India las mujeres decoraban sus manos con el fin de entrar en contacto con la fertilidad durante las celebraciones dedicadas a la primavera. 


“La India nos hereda muchísimas tradiciones cargadas de símbolos y significados, es lo más bonito de esta actividad. Las niñas quedan impresionadas”, explica Adela durante el compartir. “Es importante que desde pequeños podamos disfrutar de otras culturas y enriquecer el intelecto”, agrega. 
Si bien se involucra mucha creatividad, femineidad y coquetería, en voz de Ramala, “esta antigua práctica tiene más de 5.000 años de historia” y se convierte en un homenaje al sentido más sutil de la energía de las mujeres, indiferentemente de donde hayan nacido. “Te hace trascender en la belleza”.

¿Te gustó la nota?
Publicidad
1
TOP 5 DE NOTICIAS
Publicidad
1Comentarios

1

Pedro Reyes 02/09/2017 04:55 PM

Excelente. La cultura hindú es ancestral. Namaste! Misijsas.


AVANCES
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
TOP 5 DE NOTICIAS