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Actualizado hace 12 minutos

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Experiencia Panorama
07:00 AM / 12/09/2018
Ojo taladores: El algodón del árbol de Ceiba es útil y no produce alergias
María Fuenmayor/ L. Suárez
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El fruto del árbol de la ceiba, un árbol frondoso que puede alcanzar hasta 40 metros de altura y que da amplia sombra a los habitantes, no da alergia como erróneamente se cree. Todo lo contrario, la “seda vegetal” que produce la ceiba se utiliza para fabricar ropa, almohadas y peluches orgánicos e hipoalergénicos en países de América y África.

Ropa de bebé hipoalergénica, hecha con algodón de Ceiba.

Esta característica se debe a que el “algodón” o "kapok", como también se le conoce, no es atractivo para los insectos por carecer de sustancias nutritivas; así lo refiere el Manual de propagación de plantas nativas de Yucatán Volumen II, editado por el Centro de Investigación Científica de Yucatán, en México.

Esta fibra es la base de una línea de productos medicados ideales para personas alérgicas y según un documento del gobierno del Estado de Yucatán, también se utiliza como aislante térmico y acústico en cámaras frigoríficas y aviones. Potencialidades económicas que muchas veces no se explotan donde crece este tipo árbol.

La semilla del árbol de Ceiba se encuentra en su algodón.

 

En El Salvador, la Policía Nacional Civil recolecta las semillas de Ceiba para reforestar bosques

En Maracaibo, lamentablemente, este árbol de tronco ancho de corteza verde es maltratado y talado sin ningún tipo de autorización de las autoridades ambientales. Los talan porque sus bayas al abrirse dejan escapar sus semillas que viajan en motas de algodón, lo que para muchos es molesto, por lo que optan por cortarlos.

Este árbol es considerado sagrado y especie protegida en otras culturas.

Muchos han creado la especie de que hace daño a la salud, por lo que el resultado es irreversible: Una ciudad seca, estéril, sin la sombra de este tipo de árbol ideal para climas tan calurosos como el del Zulia. Un triste ejemplo es lo ocurrido en la llamada "Plaza de la muñeca" en Santa Lucía, donde todas las Ceibas se secaron sin explicación. Pero las Ceibas adultas que han sido envenenadas y taladas son muchas en toda la ciudad. Árboles que tardaron décadas en regalar sombra hoy solo producen desolación. 

Gustavo Carrasquel, ambientalista y presidente de la fundación Azul Ambientalistas, asegura que la afirmación que hacen algunos ciudadanos sobre la alergia que causa el algodón de ceiba es falsa.

“No da alergia; es un mito. La ignorancia y falta de educación afecta a estos árboles”, aseveró.

La ceiba se reproduce una vez al año a través de unas vainas y una floración que genera pistilos o fibras, generalmente en época de lluvias, que es transportada por las corrientes de aire.

Está comprobado que este algodón flota cinco veces más que el corcho, es ocho veces más ligero que el algodón, resiste al agua y aísla del ruido y temperatura. En la ciudad de Mérida, capital del estado de Yucatán, en México, su dispersión es disfrutado por los ciudadanos, que lo reciben como una "nevada vegetal". Hay tantos árboles de Ceiba, que el fenómeno natural que se da una vez añ año es considerado un espectáculo.

Foto de una "nevada vegetal" en México.

“Este árbol tiene ese proceso y expulsa ese bulbo, pero esto no es nada alérgico; de hecho, no hay evidencia científica de ningún tipo que demuestre que esto es cierto. Es un mito creado por alguna persona y se fue regando la voz”, sostuvo.

Agresión generalizada

Carrasquel asegura que la desinformación y los mitos no solo afectan a este árbol, también ha sucedido lo mismo con otros, como el jabillo.

“La agresión no es solo a la ceiba; aquí los árboles, en la época de floración y reproductiva que tienen esas características, son maltratados y talados porque la agresión es hacia el árbol urbano”, denunció.

Considera que la población debe respetar y tratar al árbol urbano como un ciudadano más que aporta muchos beneficios, como la disminución de las altas temperaturas.

“Las personas creen que con cortar un árbol y volverlo a plantar se resuelve el problema, pero eso no es tan fácil. Para que un árbol pueda aspirar agentes contaminantes y bajar la temperatura deben pasar seis o siete años dependiendo de la especie. Es decir, debemos esperar hasta ocho años para que ese árbol vuelva a tener las funciones del que se cortó”, explicó.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se requieren 22 árboles por cada persona para respirar adecuadamente en las ciudades.

En 2015, la fundación hizo un estudio en conjunto con la Misión Árbol donde se determinó que en Maracaibo solo había 5 mil árboles de copa ancha. En ese momento, era urgente plantar 5 millones de árboles frondosos.

“El ciudadano común debe entender que cada vez que usted está cortado un árbol, está cometiendo un delito y arriesga la salud de su familia y la suya. Además, los niveles de contaminación solo van a disminuir a medida que exista más flora que absorba esa contaminación y generen oxígeno”, declaró.

 

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