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Experiencia Panorama
07:14 AM / 06/09/2018
Desarrollo de la energía solar en Venezuela, vacilar es perderse, por Haiman El Troudi
Panorama
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Cada vez es mayor el número de personas en el mundo abastecidas de electricidad por medio de energías renovables, y de ellas, la energía solar ocupa una holgada primera posición en preferencias.

Y es que el incremento en la generación de las energías renovables a escala global de los últimos años, en comparación a las fuentes tradicionales basadas en combustibles fósiles, registra una tendencia creciente; sin duda alguna, la humanidad avanza de prisa en la transición hacia un modelo económico de bajo consumo de carbono, consciente de su perjudicial efecto medioambiental y la finitud de las reservas hidrocarburíferas.

El sol es la principal fuente energética conocida. Casi todas las modalidades de energía eléctrica empleadas en el planeta derivan de la energía solar. Tanto las energías originadas a partir de recursos naturales renovables como los no renovables están asociadas, y en buena medida dependen del influjo solar.

Los recursos no renovables basados en petróleo, carbón y gas natural, de origen orgánico, se generaron por la contribución de la luz solar en la formación de la fotosíntesis necesaria para la alimentación de las plantas y el fitoplancton, quienes a su vez alimentaron otros organismos y animales; el combustible fósil se formó por la transformación térmica de dicha materia orgánica.

Por su parte, los recursos renovables de los cuales se genera energía, también dependen del sol para su formación: por ejemplo, la eólica funciona por el impulso de los vientos quienes se mueven tras el calentamiento de masas de aire dada las irradiaciones solares; la energía hidroeléctrica depende de la evaporación de las aguas por parte del sol para su posterior precipitación en las cabeceras de los cuerpos de agua que llenan los embalses; y finalmente la energía solar, depende directamente del calor y la luz que esparce el sol más o menos uniformemente sobre la tierra.

Es comprensible que la especie humana haya empleado recursos no renovables de energías derivadas del sol a lo largo de su historia, con una marcada tasa de aceleración a partir de la revolución industrial. Era la única conocida, y las tecnologías para su aprovechamiento avanzaron a la par que la demanda se incrementaba.

No obstante, el agotamiento progresivo de tales recursos y huella ecológica que han producido precipitan un cambio de los modelos de consumo energético, con tecnologías cada vez más baratas, asequibles y eficientes.

Venezuela tiene un reto paradigmático delante de si: reemplazar su matriz energética y para ello emplear la riqueza petrolera antes de que se agote, o bien deje de ser fuente energética masiva para el mundo.

La superficie del globo terrestre recoge poco más de 170 mil terawatios de irradiación solar (potencia semejante a la producida por 170 millones de reactores de fusión nuclear de 1000 MW cada uno), y el territorio venezolano posee un formidable potencial de utilización de tal recurso.

La cantidad de energía vertida por el Sol al planeta en apenas 15 minutos es equivalente a la que consume toda la humanidad en un año. Datos proporcionados por la Union of Concerned Scientists  refieren que, con tan sólo 18 días de irradiación solar sobre la tierra, se obtendría el mismo volumen de energía que la sumatoria de todas las reservas mundiales de carbón, petróleo y gas natural. Se trata de una fuente de capacidades casi inagotables y de una fuerza gigantesca totalmente disponible, no aprovecharla es simplemente, una oda al absurdo.

 

Energía asequible y no contaminante

 

Como se ha dicho, el Sol es la mayor fuente de energía acreditada, limpia e inagotable.

Es posible transformar dicha energía en electricidad, a través de dos procesos, la tecnología fotovoltaica y la tecnología termosolar. La primera aprovecha la luz y la segunda el calor que nuestra estrella madre irradia.

El proceso de generación por irradiación lumínica se realiza mediante células fotovoltaicas que vuelven la luz solar en electricidad mediante el efecto fotoeléctrico, esto es, la absorción de fotones o partículas luminosas por medio de determinados materiales, para luego liberar los electrones necesarios para producir la corriente eléctrica.

Por su parte, la generación por calor, también conocida como conversión térmica de alta temperatura (sistema fototérmico), se basa en la absorción y concentración del calor del Sol a través de paneles y/o espejos dispuestos en forma de colectores solares térmicos; el calor reunido se transfiere a ciertos fluidos que son llevados a centrales donde, tras producir vapor fuerzan el movimiento de turbinas las cuales producen electricidad, en este caso solar-termoeléctrica.

Las tecnologías descritas posibilitan la producción de suficiente electricidad para abastecer a cientos de millones de hogares. Es decir, ya es posible producir electricidad fotovoltaica o fototérmica de forma limpia y a gran escala, y tal energía es además modulable, con lo cual es posible disponer de ella en cualquier lugar donde se requiera, siempre que existan condiciones geográficas y ambientales.

Otra manera de aprovechar la energía del Sol es mediante la aplicación de criterios de arquitectura bioclimática, donde la explotación de la radiación solar se sustenta de forma pasiva, empleando adecuadamente la ubicación y la orientación en la construcción de inmuebles, además de utilizar materiales y elementos constructivos (cubiertas, aislamientos, protecciones, etc.), que reducen drásticamente los requerimientos de climatizar e iluminar edificios.

El consumo de energía solar en franco crecimiento

La energía solar no es, por ahora, la principal fuente de energía del planeta. El consumo mundial de carbón y gas natural como carburantes generadores de electricidad siguen estando a la vanguardia.

En los últimos años, se aprecia una clara tendencia de ralentización gradual en la evolución de los hidrocarburos. El carbón y el petróleo registran una disminución de su capacidad de generación y en su inversión total neta global, de acuerdo a los datos de la Agencia Internacional de Energía.

 

 

Por su parte, la energía nuclear e hidroeléctrica no registran aumento, lo cual supone un estancamiento de su inversión global, entre otras razones, por los elevados costes económicos y medioambientales asociados a la construcción de este tipo de infraestructuras.

 

En tanto, el uso del gas natural y la energía solar crecen en inversión y generación, el primero a un ritmo moderado y la segunda de forma casi exponencial.  Este panorama parece se mantendrá en el tiempo, ya que está en línea con los acuerdos de la cumbre de París, de donde se aprecia una clara predilección por las energías renovables, puesto que son los mejores aliados en la lucha contra el cambio climático y la reducir de las emisiones de CO2.

 

 

El uso del sol como fuente primaria de generación energética es la que más ha crecido en comparación con los otros tipos de energía. Según la Agencia Internacional de Energías Renovables  (siglas en inglés: IRENA), la inversión captada por la energía solar ha registrado un incremento vertiginoso, cerca del 1000% desde el año 2005 a la fecha. Entre 2011 y 2015, se ha registrado una inversión promedio que ronda los 160 mil millones de euros cada año.

A manera de titulares se presenta una rápida enumeración de las bondades que ofrece este recurso, en el ánimo de ampliar la comprensión de la temática para más adelante cotejar tales beneficios con los argumentos en contrario de las voces detractoras. Como tal:

 

La energía solar es un recurso renovable, no contaminante y disponible en todo el planeta, contribuye al desarrollo sostenible y a la generación de empleo en las zonas en que se implanta.

Los paneles de captación solar empleados a pequeña o gran escala son de muy bajo mantenimiento.

Por ser modular y muy versátil, los paneles son adaptables a diferentes requerimientos y condiciones del entorno.

Por su parte, las instalaciones solares independientemente de su tamaño no producen residuos, en tanto que casi la totalidad de los paneles y componentes que conforman los sistemas de generación pueden ser reciclados, como tal, posee impacto ambiental cero.

En el caso del uso a pequeña escala, los paneles fotovoltaicos pueden colocarse en techos de casas o edificios.

La simplicidad de la tecnología es idónea para su empleo en puntos aislados donde no llega la red interconectada nacional, como en zonas rurales o insulares de difícil acceso.

Por cuanto puede ser empleada para generar electricidad a gran escala, contribuye a aumentar la potencia de la red eléctrica nacional, especialmente en regiones cuya meteorología abastezca copiosas horas de luz solar por año.

Las plantas solares no emiten gases contaminantes y son extremadamente silenciosas.

Los costos de las células fotovoltaicas disminuyen progresiva y aceleradamente su valor comercial y cada vez más son más asequibles para la población.

Bajos costos

Pese a que la inversión inicial para la instalación de sistemas de paneles solares es elevada, en un mediano plazo, propendea ser mucho más económica que cualquier otro tipo de esquema energético. A nivel de usuarios de la red eléctrica nacional, la factura de electricidad disminuye ostensiblemente, y en el caso de los hogares o instituciones que la instalan, pueden captar ingresos tras la venta del excedente a la red nacional.

Con el pasar de los años, los costos de los combustibles fósiles aumentarán tras el declive de las reservas mundiales, mientras que los precios de los paneles bajarán de precio tras la masificación del uso y los avances tecnológicos, en poco tiempo, la energía solar tal como viene ocurriendo, será más barata que el carbón.

El repunte de la inversión en energía solar dada su auge en las preferencias de consumo mundiales seguirán abaratando los costos. Ello está sucediendo, tal es el caso de la sostenida caída de los precios de los módulos solares, registrando un descenso en más de 72% en los últimos años.

 

Los argumentos de los detractores

Un análisis escrupuloso del tema en consideración, demanda la revisión objetiva de los argumentos a favor y en contra. Como tal, se resaltan seguidamente los señalamientos sustantivos de quienes no comparten las iniciativas de la energía solar:

Intermitencia. Por ser el Sol una fuente energética intermitente, depende de los factores climáticos, de la meteorología y del número de horas de Sol durante los ciclos día-noche al año. Este factor también está presente en la energía eólica, sin embargo, dado el vertiginoso avance ejercitado por las tecnologías de almacenamiento eléctrico, este vector negativo se verá reducido cada vez más con el paso del tiempo.

Área de instalación extendida. Por poseer una baja concentración, la luz solar amerita ser captada mediante el uso de amplias superficies de terreno. Sobretodo la construcción de grandes plantas, demanda mayores porciones de tierra, mismas que pueden ser empleadas, por ejemplo, para la agricultura. En respuesta a tales argumentos, se ha venido fijando iniciativas de ubicación de las granjas solares en las proximidades de áreas desérticas. Véase como ejemplo, la planta de Ouarzazate en Marruecos establecida a las puertas del desierto, en un área con una alta densidad de luz solar.

Costo de instalación. Como ya se mencionó, el coste de la planta fotovoltaica puede ser alto, no obstante, el tiempo de reposición de la inversión (dado el ahorro en la factura de electricidad) es tangible, con una Tasa Interna de Retorno estimada en 5 años. Recientemente existen investigaciones tendentes a innovador en procura de la reducción de los costos, tal es el caso del empleo de polímeros semiconductores o células de concentración.

Capacidad de almacenamiento. La discontinuidad del recurso demanda el empleo de grandes baterías que almacenen energía, a utilizar en los momentos de nubosidad y la noche. A la fecha, las baterías de acumulación disponibles no garantizan la cobertura de energía lo suficientemente significativa para atender la demanda si esta es excesiva. Es cuestión de tiempo para que salgan a la luz nuevas invenciones que resuelvan tales circunstancias, por ejemplo, véase los avances para ser más eficientes las baterías que desarrolla la compañía automovilística Tesla.

Estética del paisaje. Desde el punto de vista estético, también se levantan voces que se oponen a la instalación de sistemas fotovoltaicos en campos y casas dado el impacto visual que genera.

 

Experiencias en el mundo

 

Existen abundantes experiencias en todo el planeta de producción de electricidad a partir de la luz y calor del Sol.

Entre los más notorios se encuentran los campos de paneles que alimentan el suministro a 100 mil hogares en Sudáfrica, a través de la generación de 94 MWp en la Planta de Sishen, la mayor del continente africano.

En términos comparativos, Europa es el principal continente productor de energía solar fotovoltaica, con Alemania en una posición de vanguardia: múltiples plantas de generación y cientos de miles de tejados solares. El gobierno alemán ha sido pionero en el fomento de subvencionas y ayudas para promover y multiplicar el uso del recurso.

Grecia abastece el 25% de su consumo nacional eléctrico gracias al astro rey. Uno de cada cuatro habitantes se beneficia de la energía solar, habida cuenta de que las infraestructuras para generar dicha energía representan un poco más del 20% de toda la existente en el continente europeo.

Por su parte Chipre es la nación con mayor producción per cápita europea; más del 90% de sus edificios residenciales, públicos y privados poseen captadores solares térmicos.

España paradójicamente, uno de los países del globo con mayor exposición solar, no ha alcanzado los estándares europeos, tan solo genera cerca de un 5% empleando fuentes solares.

En la India, con un basto territorio y la segunda población mundial, es una de los principales países del globo con déficit per cápita de energía eléctrica dado la gran demanda y agudos problemas de producción y suministro. En la provincia de Rajastán fue instalada y opera la cocina solar más grande del mundo capaz de servir poco menos de 35 mil comidas al día.

En Israel se ha aplicado una legislatura que exige la implantación de paneles solares en las edificaciones. Al día de hoy, el 85% de las viviendas posee energía solar autogenerada.

En Latinoamérica, el proyecto más emblemático de plantas solares opera en en el desierto de Atacama (Chile). El proyecto “Romero Solar” está entre las primeras 10 plantas del planeta con una producción de 247 MWp.

En China se piensa y actúa en grandes dimensiones. 40% de todos los captadores solares del mundo se encuentran en ese país asiático, convirtiéndola en la nación con una mayor superficie de paneles solares instalados del globo y donde la industria solar, se ha desarrollado con mayor vigor. Este país lidera el empuje de Asia en materia de energía solar y dado el ritmo de crecimiento de la región, el continente asiático pronto se posicionará de primero en el ranking mundial.

Preservar la vida en el planeta y salvar la especie humana

 

Venezuela basa su matriz energética en la generación de energía limpia. Por vía de las hidrológicas se abastece poco más del 60% de la demanda nacional. El restante 40% depende de las ineficientes y contaminantes centrales termoeléctricas del país, algunas de ellas han completado su ciclo de vida útil y demandan costosas inversiones y mantenimientos permanentes, al tiempo que su tecnología es obsoleta.

La resolución de Venezuela en transitar la senda de sustentabilidad y sostenibilidad medioambiental está plasmada en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación o Plan de la Patria en su capítulo V: Preservar la vida en el planeta y salvar la especie humana.

Dicho capítulo V decanta en postulados de avanzada, por ejemplo, los referidos al diseño de planes de mitigación que abarque a los sectores productivos emisores de gases de efecto invernadero, como una contribución voluntaria nacional a los esfuerzos para salvar el planeta.

El impulso de la generación de energías limpias, aumentando su participación en la matriz energética nacional y promoviendo la soberanía tecnológica; además contempla las garantías en el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos.

La lucha contra los esquemas internacionales que promueven la mercantilización de la naturaleza, de los servicios ambientales y de los ecosistemas y del mismo modo, la lucha por la preservación, el respeto y el fortalecimiento del régimen climático conformado por la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático y su Protocolo de Kioto.

Es preciso darles sustancia y asidero real a tales extraordinarias manifestaciones de voluntad consagradas en las leyes de la República.

 

Las formidables ventajas comparativas de Venezuela

 

Venezuela es un país tropical situado muy cerca del Ecuador, por lo que posee bastas zonas de explotación de ingentes cantidades de irradiación solar y vientos, de manera persistente a lo largo de todo el año.

Además de las extraordinarias condiciones climatológicas para la implantación de proyectos de energía renovable, también dispone de todas las materias primas requeridas para la fabricación de los sistemas y componente requeridos por dicha empresa, amén de poseer recursos económicos captados de la renta petrolera que viabilizan su acometida.

Implementar, por ejemplo, líneas de producción para la elaboración planchas de vidrio común a partir del venadio (metal extraído por la industria de hidrocarburos tras su separación del petróleo) con una capa semiconductora fotovoltaica, útil para generar energía eléctrica, es factible en el país, dada que están disponibles en abundantes cantidades casi la totalidad de las materias primas requeridas.

El potencial hidrológico nacional ha sido aprovechado en su inmensa mayoría, sobretodo en el bajo Caroní con sus 4 centrales hidroeléctricas (Guri: Simón Bolívar (la tercera mayor del mundo); Macagua: Antonio José de Sucre; Caruachi: Francisco de Miranda y Tocoma: Manuel Piar (construcción), lo cual constituye un importante avance para la independencia de fuentes de combustibles fósiles.

Ahora bien, bajo un enfoque de soberanía energética apalancada por fuentes renovables, se hace necesario elaborar los mapas solares y eólicos del país, desde los cuales conocer con exactitud el alcance de las potenciales de energía eólica y solar, presentes en cada una de las regiones y localidades de Venezuela para su posterior utilización.

Se deben realizar en particular y de forma exhaustiva, las mediciones para preparar los mapas de radiación solar, así como los mapas detallados de aplicación de tecnología solar fotovoltaica y térmica, en la generación de potencia de cada región del país, y con ellos, proyectar el desarrollo de objetivos a pequeña escala para, posteriormente, preparar la ingeniería conceptual y de detalle de los proyectos de parques solares a gran escala.

A la fecha se han realizados algunas mediciones a instancias de Corpoelec en cooperación con EDP INTERNATIONAL de Portugal, se precisa completar los estudios y utilizarlos para la formulación de la ingeniería subsecuente.

Lo propio ocurre las investigaciones independientes realizadas por empresas especializadas y casas de estudio universitarias, por ejemplo, la “estimación del potencial de energía solar en Venezuela utilizando sistemas de información geográfica[1]”, de cuya conclusión preliminar se desprende que Venezuela  “…posee un potencial de energía solar factible de aprovechamiento, con valores superiores a 5.1 kWh/m2 día, en una extensión aproximada de 205.921,6 km2 (20% del territorio)”, “principalmente hacia la franja costera norte e insular, pueden catalogarse de excelentes a supremas como fuente de energía solar aprovechable según estándares internacionales…”. Del referido estudio se extrae el siguiente mapa de radiación solar:

Sin lugar a dudas, existe una deuda por saldar: toda la información disponible debe acopiarse, los estudios profundizarse y completarse hasta tener un mapa solar de Venezuela detallado y pormenorizado.

Proposiciones para la Agenda

 

De seguida un conjunto de cursos propositivos que pudieran ayudar en la confección de un menú de decisiones enfocadas en enrumbar a Venezuela como país autosuficiente en energías renovales, con énfasis en una matriz hidroeléctrica, complementada con fuentes solares fundamentalmente y eólicas en menor grado.

La visión objetivo se ubica en la sustitución gradual y definitiva de la generación térmica dependiente de la combustión de hidrocarburos que, al día de hoy, representa cerca del 40% de la oferta nacional, por grandes plantaciones fotovoltaicas y fototérmicas que, junto a nichos de generación eólica, alimenten sistemas de generación distribuido, combinado a una basta red social de paneles solares en viviendas, centros laborales y edificios públicos.

Tal delimitación estratégica pasa por atender un entramado de actuaciones abordadas de forma simultánea algunas y secuenciales otras, a fin de materializar los primeros resultados que irían dando estabilidad al sistema eléctrico nacional en el mediano plazo de 4 años, y la culminación del plan global de autosuficiencia de energías renovables en otros 4 años.

Se precisa en consecuencia desarrollar acciones de carácter institucional, económicas, legales, comunicacionales, educativas y ciudadanas bajo la sombra de un plan estratégico. Algunas de ellas se enuncian a continuación:

 

Conformación de la institucionalidad pública necesaria para la adopción, planificación, implementación, regulación y mantenimiento de los proyectos energéticos solares del país, visto como política de Estado. Tal institucionalidad debería estar inmersa dentro de una estructura mayor de autosuficiencia energética de la nación, basada en energías renovables, en tanto decisión estratégica de mediano alcance.

 

Alianza productiva con China para instalar en Venezuela una fábrica de paneles solares y componentes complementarios para la generación y distribución de la energía solar en Venezuela, a fin de abaratar los costos de adquisición y el establecimiento en las casas, campos o centros poblados. Bajo un esquema de economía de escala, un difundido uso y una amplia difusión de la tecnología conllevará a una producción masiva del equipamiento necesario, lo que redundará con el tiempo a reducir los costos de producción y por ende los precios de venta.

 

Generación del conocimiento científico técnico necesario propio. Para ello crear centros de investigación aplicada, carreras técnicas y universitarias, casas de sabiduría popular donde se trasfiera conocimiento a la población, alianzas internacionales de cooperación en áreas de interés, etc.

 

Elaboración pormenorizada de los mapas de radiación solar de Venezuela, o mapas solares, con lo cual se podrá definir el dimensionamiento, instalación y mantenimiento de equipos solares fotovoltaicos y térmicos. A partir de esta base de datos documental se habrá de delinear el Plan Estratégico de Aprovechamiento y Utilización de la Energía Solar en el país, contemplando requerimientos de inversión, actores, localidades y temporalidad de implantación.

 

Siembra de campos extensivos de paneles solares fotovoltaicos en las locaciones más idóneas del país, de acuerdo a las especificaciones técnicas, para el suplemento energético de los centros poblados donde sea posible configurar redes de generación distribuida.

 

Instalación de pequeños núcleos de paneles solares fotovoltaicos en locaciones remotas, donde no ha sido posible brindar acceso a la energía eléctrica por cuenta de la red interconectada de tendido nacional.

 

Del mismo modo, instalación de pequeños núcleos de paneles solares en zonas donde se requiera activar bombeo de agua subterránea, potabilización del agua o desalinización de agua de mar.

 

Dar en administración los campos de generación de energía solar a las comunidades organizadas donde se acometan tales proyectos, asegurando la adecuada capacitación de los pobladores locales para tales propósitos.

 

Subsidios, subvenciones, ayudas y financiamientos de proyectos de instalación de energía solar en casas, edificios, campos, urbanizaciones, barrios, o centros poblados por parte del gobierno nacional, aplicados de manera proporcional según sea el caso, a fin de asegurar el reintegro de la inversión en el mediano plazo.

 

Implementación de una política de incentivos (fiscales, arancelarios, comerciales, etc.) al sector privado para la adopción de proyectos de generación de energía solar, así como programas de compra de a buen precio de los excedentes de energía generada.

 

Desarrollo público o en asociación mixta de plantas de generación solar térmica a media temperatura (tecnología de concentración solar parabólica), y de alta temperatura (tecnología de torre solar), en los estados y localidades más cálidos del país, capaces de interconectarse con las líneas de transmisión eléctrica nacional.

 

En principio se habría de instalar los grandes proyectos de generación de energía solar en las cercanías de las zonas metropolitanas y ciudades intermedias, consumidoras de enormes cantidades de energía eléctrica, contribuyendo a la estabilización de la red nacional.

 

Desarrollo de un masivo programa de sustitución de alumbrado público tradicional por fuente de alumbrado público mediante la colocación de postes de iluminación que operan por medio de energía solar, aptos de acumular energía diurna y brindar iluminación de noche. Este tipo de sistemas posibilita el ahorro de recursos económicos y energéticos, también pueden ser empleados en sistemas de semaforización y anuncios en las ciudades.

 

Preparación de una legislación especial y protocolos de seguridad pública a fin de sancionar con elevada dureza y prevenir el hurto de baterías de carga en alumbrados públicos, cables, e instalaciones conexas de los parques de paneles solares.

 

Todas estas acciones sentarían las bases para traspasar la curva de aprendizaje necesaria, al tiempo que dotaría a la República de infraestructuras y conocimientos locales suficientes para emprender, efectivamente, el desarrollo del anunciado programa Petrocaribe Solar, como acción subregional de solidaridad energética limpia, basada en las potencialidades del trópico caribeño.

Por cada máquina informática empleada para la minería de criptomonedas, establecer como requisito obligatorio la autosuficiencia en generación eléctrica a través de energía solar, siempre que las ponderaciones técnicas de cada lugar lo permitan. En donde no sea posible sustentar la cripto-minería con este tipo de energía, se debe fijar una tarifa especial con un alto canon impositivo a fin de pechar el afán individual por la generación de ganancia fácil, a expensas de la energía barata que tanto necesita la sociedad.

En esa misma vena, aunque como tema complementario, se propone el ajuste tarifario progresivo de la electricidad hasta garantizar la cobertura del mantenimiento y las inversiones necesarias del servicio. Cambiar el esquema de subsidio universal por subsidio directo diferencial a los hogares, basado en exhaustivos estudios socioeconómico de todas las viviendas del país y los niveles de ingreso real de cada familia. Dicho esquema claro está, regido por la lógica de igualdad social, dándoles máxima protección a los sectores más vulnerables de la sociedad.

 

Una agenda impostergable

 

La energía que demanda la humanidad para su realización como especie no debe amenazar la vida en el planeta, sino impulsar el desarrollo sostenible y garantizar un futuro inclusivo, socialmente igualitario y justo.

La civilización contemporánea debe persuadirse de que la solar fotovoltaica y la fototérmica, así como la eólica, van a desempeñar un rol estelar y protagónico en el futuro de las energías renovables del planeta, dar pasos firmes y decididos en dicha dirección no admite dilaciones ni vacilaciones zigzagueantes.Venezuela, país mono-productor, dependiente de una economía rentística petrolera, debe preparar las condiciones favorables para las generaciones venideras y enrumbarse por la senda de una economía productiva, diversificada y soberana. Tal empresa demanda un plan estratégico coherente y supone contar con una infraestructura de soporte estructural para el apalancamiento de las fuerzas productivas: materias primas, transformación intermedia, ciencia, tecnología, capacitación profesional, inversión sostenida, reglas claras, sostenibilidad ecológica, y energía confiable.

Sobre este último aspecto, al repasar el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación, el Plan de la Patria, su fuerza cautivadora nos convoca a ser congruentes con su materialización. En lo atienente al postulado “Preservar la vida en el planeta y salvar la especie humana”, motorizar sin indecisiones políticas proyectos de energía renovable, solar primordialmente, y como tal, universalizar el derecho de la población de recibir energía eléctrica de calidad, segura, permanente, y a bajos costos; debemos reducir la huella ambiental de la generación eléctrica basada en combustibles fósiles; debe entrar en vigor y aplicarse sin demoras el objetivo quinto del Plan de la Patria.

Hay que aprovechar la riqueza generada por el petróleo para asegurar responsablemente el futuro energético de la República, cuando los combustibles fósiles se agoten o cuando en el mediano plazo se desplace la matriz de consumo energético global hacia fuentes limpias y renovables, y la demanda petrolera mundial se contraiga, será demasiado tarde. Es tiempo de actuar, vacilar es perderse.

 

[1] Universidad de los Andes 2013. Posso Fausto, González Julio, Guerra Francisco y Gómez Heriberto

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