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Experiencia Panorama
08:30 AM / 14/02/2016
De Ciudad Ojeda a Dubái, ingeniero venezolano narra su periplo por el mundo
Rafael Gómez Torres
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Panorama
Cortesía Luis Cabanzo

Presentamos el testimonio del ingeniero mecánico Luis Cabanzo, un caraqueño que ha llevado su experiencia en el área petrolera de Venezuela a los Estados Unidos, Arabia Saudita, Irak y los Emiratos Árabes Unidos.

Rafael Gómez Torres

De las aulas de la Universidad Central de Venezuela (UCV) a liderar la producción de petróleo en el Medio Oriente. La industria ha llevado al ingeniero Luis Cabanzo, de 43 años, a un periplo mundial en el que intenta saciar la creciente demanda de energía.

Desde su época como pasante en Corpoven en 1997, hasta su actual cargo como vicepresidente de operaciones en Medio Oriente para una multinacional de servicios, Cabanzo confiesa que los profesionales venezolanos dedicados a la industria “han sido catalogados entre los mejores del mundo”.

“Venezuela ha sido históricamente una escuela”. A continuación el resto de su testimonio en primera persona desde la excéntrica ciudad de Dubái.

“En este tipo de negocios hay un éxodo continuo de personal calificado, ha sido así desde sus inicios. Es común que profesionales trabajen por asignaciones y cambien de posición geográfica cada tres o cuatro años.

Esa dinámica me ha permitido conocer muchos lugares y formar a mi familia. Tengo tres hijos, todos nacieron en países diferentes. 

Andrés vino al mundo en Ciudad Ojeda en el 2000, Luis nació en Houston en 2003 y Sofía nos bendijo en 2007 en Al Khobar, Arabia Saudita. Mi esposa, Sorina Castro, es zuliana, la conocí en 1997 cuando arranqué mi carrera en Ciudad Ojeda.

Luis Cabanzo junto con su esposa y tres hijos: Andrés, Sofía y Luis.

La industria petrolera venezolana siempre ha sido considerada como una gran escuela. Como en otras industrias, la calidad de tu experiencia profesional vale mucho más que tu especialidad universitaria y que los años de experiencia en sí.

Son muchas las tecnologías que fueron desarrolladas y probadas primero en Venezuela. Los venezolanos siempre se han destacado por ganar muy buena experiencia en poco tiempo en comparación con otras naciones.

Intentar trabajar en otro país no es fácil, pero es una oportunidad. Los venezolanos tenemos una buena capacidad de adaptación al emigrar.

En mi caso, de los países en los que he vivido, Arabia Saudita ha sido el que mayor impacto me ha dejado, principalmente por las diferencias culturales. Sin embargo, con el tiempo uno aprende a entender y apreciar sus tradiciones, gustos y tendencias. 

La producción de petróleo ha llevado a este venezolano a Estados Unidos, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Rusia, Francia, Omán, Canadá, entre otros países.

Llegué a Arabia en el 2004 luego de trabajar en Venezuela y los Estados Unidos, apenas unos meses después del atentado terrorista de Al Qaeda en Al Khobar y que dejó como saldo 22 expatriados muertos. Nada más ese contexto te puede dar una idea de lo que significó para nosotros establecernos en nuestro nuevo hogar.


Ese tipo de experiencias en el Medio Oriente han sido siempre una constante. Más reciente, en el 2014, tuve que organizar la evacuación de unos 50 trabajadores desde la región de Kurdistan al norte de Irak después de la toma de Mosul, la segunda ciudad más grande del país, en manos de Isis.

 

Hubo que planificar una salida aérea, fueron momentos de tensión y frustración luego que los vuelos comerciales cesaron y el primer avión privado que se coordinó para la evacuación nunca llegó.

Tuvimos que buscar  otro avión, pero era estar otro día en el campamento. Fue un riesgo que debimos asumir. Gracias a Dios la aeronave llegó y pudimos evacuar a los trabajadores  hacia Dubái y de ahí a sus países de origen. Ciertamente fue una experiencia de vida.

Aunque trabajar fuera del país tiene sus ventajas, también conlleva sacrificios y limitaciones, nunca logras establecerte y ese éxodo constante era algo que no quería continuar. 

Una de mis motivaciones era establecerme de nuevo en el país. Así que después de 4 años en Arabia decido regresar a Venezuela en el 2008. Estuve tres años y fueron momentos increíbles por la convivencia que tuvimos con familiares y amigos. 

Ya no quería estar conectado con la industria petrolera y pensé que sería definitivo. El pensar así me dejó una reflexión contundente: nunca digas nunca. En 2011 me llegó una propuesta para trabajar en los Emiratos Árabes Unidos, en Dubái. 

Esta vez pensé en mis hijos y las oportunidades que tendrían por formar parte de una comunidad internacional. Hoy en día ellos comparten amistad con niños de las más diversas nacionalidades, culturas y religiones.

Este es un   país moderno y dinámico, que ves cómo se construye cada día. Un país de reglas estrictas, en muchos casos hasta extremas, pero por ello es que las cosas funcionan correctamente. ¿Un ejemplo? Emitir un cheque sin fondo en un delito criminal.

Lo que no me gusta es el verano. Se ha informado en los medios de temperaturas de hasta 50 grados. Aquí son unos tres meses del año que son sumamente fuertes por el calor. En la industria cuando tienes esas temperaturas tan altas se trata de  modificar los horarios en los taladros. Los grados de deshidratación son tremendos.

Eso lo compenso con la gastronomía que es muy rica, diversa, con influencia asiática y de la India.
En general, es un país que le da la bienvenida al inmigrante, y que espera que los visitantes se manejen dentro de los patrones de sus tradiciones y cultura.

Desde encontrarte a la policía patrullando en un lujoso Lamborghini, ver vehículos decorados con oro y diamantes o hasta conocer de un león de mascota que se le escapó a su dueño y se encuentra en las calles sembrando pánico entre la gente, eso es común verlo  en Dubái.

Ciertamente hay un fuerte contraste entre las clases sociales y por supuesto que hay opulencia y muchas excentricidades. 

La comunidad venezolana en los Emiratos Árabes Unidos se estima en unas cuatro mil personas, es una comunidad grande, cada vez hay más venezolanos no asociados a la industria petrolera. Ahora hay doctores, odontólogos e inversionistas, entre otros profesionales que llegan al país.

Esta parte del mundo es una de las zonas con mayor incidencia y radiación solar. Es por eso que estos países, especialmente Arabia Saudita, apostarán por este tipo de energía.

Uno de los objetivos estratégicos de ellos es convertirse en un exportador neto de energía. Cuando se habla de energía, se habla en forma plural tanto en el área de combustibles fósiles como en el área de energía solar. 

No hay duda que el petróleo va a seguir siendo la principal fuente de energía del mundo en las próximas décadas, pero la motivación por tecnologías verdes sigue creciendo.

Sobre la situación actual de la industria; este año en particular será difícil, su principal causa es tan básica como la oferta y la demanda de crudo: los precios han bajado en un mercado caracterizado por un exceso de inventarios y ha motivado el reajuste de proyectos de las empresas operadoras.

En mi opinión los proyectos que se verán afectados son los de costa afuera y en aguas profundas. 
Los países productores tienen una situación difícil con relación a sus presupuestos.

La balanza volverá a equilibrarse y aunque es muy temprano para establecer plazos, es cierto que la industria volverá nuevamente a su ritmo.

En cuanto a Venezuela estoy seguro que en el área petrolera se siguen haciendo trabajos que son de punta, creo que eso persiste en el tiempo. Cuando uno dice en el Medio Oriente que es venezolano la gente dice ‘¡ah de Venezuela - un gran país petrolero!”.

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