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Actualizado hace 56 minutos

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Experiencia Panorama
04:33 PM / 08/03/2017
Conoce la verdadera historia de Katherine Johnson, inspiración de “Talentos Ocultos”
Sabrina Machado
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Agencias

Con 98 años, elegantemente vestida de traje largo azul, con zarcillos y gargantillas brillantes, y en una silla de ruedas, puso a sus pies a los centenares de artistas, estrellas de Hollywood, que se reunían en el Dolby Theater para celebrar una nueva edición de los premios Oscar. Ante tal recibimiento, Katherine Jhonnson, “la calculadora humana”, solo atinó a decir “Gracias”. De esta manera el arte rendía tributo, de pie, a la ciencia, a la mujer, a la afroamericana.

La historia de Jhonson recobró vigencia luego del libro de Margot Lee Shetterly, quien se empeñó en visibilizar la importante labor de numerosas mujeres sobre las que se sustentó el gran avance espacial norteamericano, calculadoras humanas que verificaban cada trayectoria y sobre cuyos hombros descansaron múltiples misiones espaciales. Con el estreno de la película Figuras ocultas, de Theodore Melfi, se deja constancia de la grandeza y determinación de estas mujeres, que lucharon entre los hombres y entre el color. Katherine Jhonson se encuentra en esta lista.

La escritora relata en su obra que el nombre por el que se conocía a este grupo de mujeres afroestadounidenses era el de “computadoras del ala oeste”, donde se agrupaban las mujeres de color que realizaban esta labor. “En la oficina, las mujeres se sentían iguales —dice en su libro— pero en la cafetería y en los baños diseñados para jóvenes de color, los carteles eran un recordatorio de que incluso dentro de la meritocracia de la función pública en EE UU   (...) unos eran más iguales que otros”.

Los estudios en matemática y física llevaron a Katherine Jhonson a formar parte de la carrera espacial y gracias a su genialidad la llegaron a buscar para que verificara la información arrojada por la propia computadora. En 1959 calculó la trayectoria del vuelo espacial de Alan Shepard, el primer estadounidense en viajar al espacio. En ese momento fue llamada para que calculara la trayectoria del astronauta, una equivocación generaría que la Nasa no sabría donde rescatar al equipo. “Le dije: ‘Déjame hacerlo. Usted me dice cuándo lo desea y dónde lo desea en la Tierra, y yo haré el estudio al revés y le indicaré cuándo debe despegar. Esa fue mi fuerte”.

También calculó la ventana de lanzamiento del Proyecto Mercury de 1961 y, en 1962, cuando la Nasa comenzó a utilizar computadoras electrónicas para calcular la órbita de John Glenn alrededor de la Tierra, fue convocada para verificar los resultados mecánicos. En ese momento desconfiaban de los nuevos equipos y verificaban la información con el talento humano que disponían.

Fue una especial espectadora de los primeros pasos del hombre en la luna, luego de calcular la trayectoria de vuelo del Apolo 11. Durante el alunizaje, Johnson estuvo reunida en las montañas Pocono junto con un pequeño grupo frente a una pantalla de televisor, observando cómo se hacía historia. En 1970, trabajó en la misión del Apolo 13. Una vez que la misión fue abortada, el trabajo de la mujer fue implementar procedimientos y cartas de navegación de respaldo que ayudaron a que la tripulación regresara a salvo a la Tierra cuatro días más tarde.

Desde temprano esta mujer rompió fronteras, su tenacidad y determinación la hicieron ser parte de la historia, puso el firmamento más  cerca del hombre. Con 20 años se convirtió en la primer mujer afroamericana en terminar con la segregación en la Universidad de Virginia Occidental, en Morgantown. Fue una de los tres estudiantes afroamericanos, y la única mujer, seleccionada para realizar estudios de posgrado, luego del fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso Missouri ex rel. Gaines v. Canada.

Jhonson proviene de una familia humilde, un padre, empleado de mantenimiento de un hotel, y una madre maestra. Katherine corrió con suerte al contar con la tenacidad y arrojo de sus padres, quienes apostaron a la educación de sus hijos, a pesar de las limitaciones propias que la segregación racial imponía al momento. “Siempre estuve rodeada de gente que estaba aprendiendo algo. Me gustaba aprender”, llegó a decir en una entrevista, reconociendo la entrega de sus padres, quienes tuvieron que realizar horas extras para mantener sus estudios universitarios.

Sus primeros años de vida los pasó en el Condado de Greenbrier, donde nació, pero al momento de llegar a la secundaria sus padres se empeñaron en que sus tres hijos continuaran sus estudios, por eso se mudaron hasta Institute, donde continuaron su formación. La vida de los Coleman se desarrolló entre las dos ciudades, mientras crecía el talento natural para los números de la única mujer de los tres hijos. A los 15 años ya había ingresado a la Universidad Estatal de Virginia Occidental.

En esta nueva etapa de su vida, las matemáticas ocupaban cada vez mayor espacio en la joven. Sin pasar desapercibida entre sus profesores, hubo quienes, como Schiefflin Claytor —tercer afroamericano en obtener un doctorado en matemáticas en los Estados Unidos— agregó asignaturas de matemáticas especialmente para ella. En alguna oportunidad llegó a ser la única estudiante del curso.

Con 18 años se graduó summa cum laude en matemáticas y francés y se dirigió a su Virginia natal a enseñar matemáticas, francés y música en una pequeña escuela.

Sin embargo, su desarrollo profesional no la ataría por mucho tiempo a la enseñanza. Ya en 1953 había ingresado a la Naca (National Advisory Committee for Aeronautics), luego convertido en Nasa, organismo que —en ese momento— ofrecía empleo a mujeres afroamericanas para el Departamento de Guía y Navegación. Jhonson aceptó de inmediato. Su ingreso fue producto de la Orden Ejecutiva 8802, promulgada por el entonces presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, que impedía el ejercicio de la discriminación racial en la contratación de servicios federales y vinculados con la guerra.

 

A punta de insistencias logró colarse en la Nasa. Primero perteneció a la sección West Area Computers de la Naca, luego pasó al área de Guía y Control de la División de Investigación de Vuelo, para continuar su carrera en el área de Controles de Naves Espaciales de la Nasa. Puestos logrados por su talento y peleados con su empeño y determinación.

En entrevistas reconoció que el trabajo no fue fácil, primero por mujer y luego por negra, sin embargo, su talento siempre estuvo presto a superar obstáculos. “Los ingenieros masculinos prefieren a los matemáticos negros, dijeron que éramos mejores que las niñas blancas. Todos nosotros habíamos estado en la universidad, mientras que algunas de las mujeres blancas no tenían estudios”, indicó en una entrevista.

Agregó: “Las niñas son capaces de hacer todo lo que los hombres son capaces de hacer. A veces tienen más imaginación que los hombres... Los hombres no prestan atención a las cosas pequeñas. Ellos no están interesados en cómo lo hace, simplemente dan la respuesta”, superando de esta manera su doble escollo.

Uno de los últimos reconocimientos que recibió esta pionera norteamericana fue recibir del entonces presidente de los Estados Unidos, Barack Obama la medalla presidencial de la Libertad. Evento realizado el 16 de noviembre de 2015. Jhonson se reunió en la Casa Blanca junto con otros 16 estadounidenses acreedores de este alto reconocimiento. Con este premio se le reconoce como una mujer afroamericana pionera en Stem (acrónimo en inglés para ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

Hoy vive junto con su segundo esposo en Virginia, donde disfruta de tres hijos, seis nietos y cuatro bisnietos y de los numerosos reconocimientos que cosechó a lo largo de su vida, entre ellos la mención presidencial, tres Doctorados Honorarios: dos en Ciencias de las universidades de Old Dominion, de Virginia, y de Capitol, en Maryland11, y uno en Ciencias de la Universidad Estatal de Farmingdalel y seis premios al logro entregados por la Nasa.

La calculadora humana de la Nasa se retiró en 1986, luego de 33 años de dedicación y de grandes misiones. En el 2010 dijo: “Nunca tomé ningún crédito por mi trabajo, porque siempre trabajamos como un equipo, nunca fue una sola persona”. Asimismo defendió la necesidad de la carrera espacial. “[La gente se pregunta] ¿qué bien nos hace ir al espacio? Bueno, el mismo bien que nos hace quedarnos en casa”.

Katherine Johnson junto al elenco de la película "Talentos Ocultos" durante la ceremonia de los Oscar 2017

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