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Actualizado hace 183 minutos

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Espectáculos
06:50 AM / 08/07/2015
Lilibeth Morillo: "Mi madre me enseñó que no existe un 'no puedo"
Elvira Villasmil
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Panorama

Aunque nació arrullada por las voces de sus padres y creció en el espectáculo, grabar un disco era un sueño que Lilibeth Morillo había postergado hasta ahora cuando, tras poner en pausa su carrera como actriz, presenta el álbum Puerto seguro, en el cual debuta como autora de sus 10 canciones.


Es la primera producción de la hija menor de los consagrados ídolos venezolanos Lila Morillo y “El Puma” José Luis Rodríguez. Es la materialización de un anhelo de siempre al cual está dedicando todos sus esfuerzos. Por eso, antes de la conversación con PANORAMA, advierte con amabilidad que prefiere no hablar sobre el distanciamiento con su padre,

quien, recientemente, hizo público que padece una fibrosis pulmonar, una enfermedad todavía sin cura. “No tengo nada en su contra, lo amo. Dios se encargará de esa situación. Mis brazos están abiertos”, apunta la cantante porque desea que, la prensa, igualmente, dirija el foco a su nuevo reto profesional.

 

—Con una carrera artística forjada desde la infancia, ¿por qué ha esperado tanto para lanzar un disco?

—Esa pregunta me la he hecho toda la vida. Es difícil de contestar. Confieso que siempre fue mi intención de desarrollar la actuación y el canto de manera paralela, pero los dramáticos son muy exigentes y consumen todo el tiempo disponible. Siempre me dije ‘Después de esta novela empiezo con el disco’ y fue un proyecto tras otro y nunca se pudo realizar. Pero confío plenamente en Dios y sé que su tiempo es perfecto. Él decidió que fuese ahora y no lo discuto. Estoy más bien agradecida de que sea ahora, cuando me siento madura y realizada en muchos aspectos de mi vida.

—¿Cuál es la historia de la canción Puerto seguro, el sencillo promocional?
—Estando en las grabaciones de Mi ex me tiene ganas, el tema de la telenovela (Amor de mis amores) fue mi motivación para decir ‘Voy a parar, vamos a sacar un ratito a  la cantante a pasear’. Estaba en casa viendo noticias internacionales y viendo el mundo tan atribulado me dije ‘Qué complicado es hoy por hoy vivir en este planeta. Es cada día más difícil y más duro, hay más conflictos y mucho menos amor’. Y nació la inspiración porque sentí que todos estamos en tránsito, siempre en una travesía, quizá con uno u otro naufragio, pero buscando llegar a algún lado, buscando llegar a puerto, buscando una estabilidad (en el ámbito amoroso, espiritual, económico), un puerto que puedas llamar hogar y anclar. De allí nace la inspiración. Siempre le escribo al amor, esa es mi fuente y mi motor. En este caso, es el puerto seguro del amor, pero yo le dedico este tema a todo aquel que está en búsqueda de su puerto y a todos aquellos que lo hemos encontrado.

—¿Usted ha encontrado su puerto seguro?
—Siempre he estado en él. Mi puerto seguro no es una situación, no es una relación, no es una amistad o estar económicamente estable. Mi puerto seguro, mi ancla, es Dios. Esa esa mi verdad y mi mundo. Todo lo demás llega por añadidura. Él es mi refugio, mi castillo, mi fortaleza, mi amigo, mi confidente, mi mánager y mi representante. Él lo es todo. A pesar de las circunstancias de mi vida, estoy decidida a vivir las circunstancias no por vistas sino por fe. 

—En la producción de este disco la acompaña el productor José Luis Morín, ganador de tres premios Grammy. ¿Cómo conformó el equipo?
—Con José Luis Morín hay un vínculo familiar por parte de los Rodríguez. Nos une la amistad, el amor a Dios y la búsqueda de la excelencia profesional. Le tengo mucho aprecio. Es excelente arreglista, compositor y cantautor. Me gusta trabajar con venezolanos y llevar conmigo, a dónde vaya, el talento nuestro, sobre todo, traspasando fronteras, porque sé que somos buenos y, entre los buenos, los mejores. Me jacto de eso, porque hay mucho talento en Venezuela digno de exportación. Él tiene tres Grammys, él se aventuró a hacerme un trabajo precioso y apoyarme en este sueño. Está muy contento de que se convierta en una realidad. 

 

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—¿Cómo se atreve a lanzar un disco en físico cuando muchos optan solo  por plataformas digitales?
—Quizá por cómo uno se ha formado y ha crecido en esta industria. Una ha pasado por el LP, formatos musicales que puedas ver y palpar, poner a un lado, cargarlo y agarrarlo y mostrarlo. Para mí eso es importante y necesario, no es tener algo virtual (...). Cuando estás en el proceso de realizar un sueño de tu vida, no importan los sacrificios, no se ve como sacrificio sino como una bendición. Y yo necesitaba tener el disco en físico. Como anécdota puedo compartir que mi hermana tiene en la pared de su casa un cuadro con el disco de papá en una esquina, el de mamá en otra, el de ella en la tercera esquina, y hay un espacio vacío. Ella me ha dicho: “Ahí va el tuyo. No sé cuándo, pero ahí va estar tu disco”. Porque esto lo he querido hacerlo toda vida. Sé que es difícil atreverse hoy día por como está la industria. Pero uno tiene que dejar los peros y los contras a un lado, creer en Dios, creer en uno mismo y esforzarse por lograr los sueños. Para mí era importante el físico. Muchos se inclinan por sacar los sencillos nada más o los promocionales. Yo lo quise tener completo. ¿Qué se estila hoy día? No lo sé. Este es mi sueño. Estaré muy contenta de haberlo realizado, de tener esos 10 temas de mi autoría en una sola producción y poderlo compartir.


—Creció con dos grandes artistas. ¿Qué ha aprendido de Lila Morillo y “El Puma”?
—Muchas cosas. Resumirlo es difícil. De mi madre sigo aprendiendo a diario. Esa es la mejor escuela que he tenido y me siento afortunada de poder llamarla madre. De mi padre también aprendí muchas cosas. Le preguntaba a mi padre si estaba cansado y me decía ¡nunca!. Y no es que nunca se cansaba, es que no lo decía. De mi padre aprendí la paciencia. Él me dijo que la paciencia era un músculo como cualquier otro y que había que ejercitarlo y que esperar era lo más difícil en la vida y que había que aprender a esperar, porque el que es paciente no se apresura y el que no se apresura no se equivoca o lo hace menos. Mi madre me sigue enseñando que la palabra ‘no’ no existe y mucho menos ‘no puedo’. Escrito está que todo es posible si puedes creer y ella y yo creemos fervientemente en la Palabra. Me enseñó a defender lo nuestro. Y, sobre todo, me ha enseñado el amor a esta profesión, a tratarla con respeto, hacer disciplinada y perserverante y a no rendirse nunca.

 
 
 

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