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Actualizado hace 32 minutos

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Espectáculos
08:19 AM / 17/08/2015
La primera actriz Yahaira Orta se confiesa: “Me gusta pisar el ego”
Otto Rojas /[email protected]
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Panorama
Venevisión

Villana consentida de Arquímedes Rivero. Compañera de Doris Wells  y ahora primera actriz de la televisión. Yahaira Orta renace en la pantalla venezolana luego de una pausa provocada por la falta de oportunidades. 

El regreso lo hace por todo lo alto dentro de la telenovela Amor secreto, el inesperado éxito dramático que obtiene Venevision con una historia ya contada a inicios de los años 90.
Jimena es el personaje que la saca del “olvido” para regresarle el brillo de épocas pasadas, y devolverle el cariño y respeto del público. De este rol y sus próximos proyectos habló la artista con PANORAMA desde Caracas.

 

— El público la extrañaba ¿Qué le impedía regresar? 
—La falta de oportunidades. Estaba esperando el momento y como acá las cosas están bastante difíciles el regreso se tardó un poco. En Venezuela es difícil tener una buena propuesta, solo roles muy pequeñas como la que hice  en Guerreras y Centauros. Hasta que Grijalba me llamó y me propuso este personaje y me gustó muchísimo, tanto que lo acepté. Le dije que me quería reencontrar con mi público y tener mi reinicio en la pantalla con un buen personaje.   

—¿ Fue su renacer en la televisión?
—Fue un nuevo comienzo, una nueva oportunidad que me dio Venevisión.  Es como que cuando se fue Arquímedes (Rivero) no hubo nada más para Yahaira Orta, yo siento que todas las actrices de Arquímedes las pusieron en una gaveta, me costó mucho entrar en Venevisión. Me gustaría hacer ahora un papel diferente, como una mujer buena, noble y sufrida.

—¿Las primeras actrices no tienen espacio en la televisión venezolana?
—Pienso que la televisión venezolana tiene que tener espacios para las primeras actrices, ellas son las que le dan vida a la novela. En Amor Secreto comparto con Carmen Julia Álvarez y Rosario Prieto.

 —¿Yahaira Orta es una villana?
—No me considero una villana, no me considero mala, cometo errores como todo el mundo pero trato de enmendarlos, cuando los cometo pido perdón y trato de vivir bien y busco que las personas que están a mi alrededor estén bien conmigo y yo con los demás. 


— ¿Que viene ahora en su carrera?
—Me están ofreciendo el papel principal en una obra de teatro que se llama Llego la Suegra, yo sería la suegra.


 —¿Y cómo es usted como suegra?


—(Risas). ¡Wao! Todavía no lo sé, mi hija ha tenido sus novios pero aún no se ha casado. Yo me veo como una suegra bien amiga, compinche, conciliatoria, amorosa. Cuando haya situaciones difíciles trataría de arreglarlas, no me metería en su relación, solo si ella me lo permitiera. Vamos a ver cuando mi hija se enamore y me convierta en suegra (risas). 
 Entonces no sería una suegra como Jimena...
¡Para nada! Jimena aparte de que ama a sus hijos, ella tiene un complejo con su hijo Carlos Ernesto.


— ¿Usted no tiene complejos?


—Sí. Trato de tenerlos y solucionarlos. Cuando los tengo y no me gustan los combato.


— ¿Con cuáles combate, por ejemplo?


—El ego. Ese ego no me gusta para nada y toda mi vida lo he combatido. No me gusta que el ego pase por encima de mí, me gusta pisarlo. 


— ¿Usted no es egocéntrica? 
Sí lo fui y lo trabajé bastante. No me gusta porque yo pase por allí. Es algo que siempre he luchado en mi vida, me gusta la sencillez, la humildad. Me gusta ayudar a los demás y regalar amor.


— Usted es muy profesa de la religión cristiana ¿Desde cuando?
—Yo me convertí en un antes y después cuando acepté a Cristo. Yo estoy enamorada de ese hombre llamado Jesús porque él me concedió un milagro y me permitió seguir viviendo. 


 —¿Cuál fue ese milagro?
—Cuando yo participé en la novela Rubí rebelde,  tuve que dejarla porque me enfermé grave, todas las tardes me tenían que inyectar  para seguir grabando;  no quería dejar el dramático. Tuve tuberculosis en ese momento, en el pulmón izquierdo yo tenía tres focos, y en tres meses yo me vi con un pulmón nuevo como si no hubiese  tenido nada  Yo tenía como 28 años y mi hija estaba pequeña, la novela no pude terminarla, yo llegué a pesar 30 kilos. El dramático estaba bastante adelantado y lo terminó Dalila Colombo.

 

 

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