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Actualizado hace 7 minutos

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Belleza y Salud
09:00 AM / 28/11/2017
La importancia de la educación postural para nuestra calidad de vida
Pablo Hernández
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Según recientes estudios sociológicos, pasamos una media de 9 horas frente a un ordenador, por lo que es necesario comenzar a dar la importancia que merece coger a una buena postura al sentarse. Y es que al sentarnos debemos mantenernos erguidos, con la espalda recta para evitar posibles problemas musculares y / o de columna. Además, conseguiremos una buena oxigenación y repercutirá muy positivamente en nuestra apariencia que será más esbelta.

En definitiva, hay que reconocer la importancia del sentarse correctamente y de los beneficios que esta actitud aporta a la salud y a la belleza estética. Y es que, aunque cueste imaginarlo, de una buena postura corporal van a depender diferentes factores de gran importancia para la calidad de vida.

En la correcta posición que adoptamos en las sillas de oficina o en las del comedor de nuestra vivienda intervienen factores como los rasgos de la personalidad, los aspectos fisiológicos, biomecánicos y de educación de cada individuo, pero se puede aprender a mejorarla y a modificarla gracias a la actividad física que cada uno sea capaz  de realizar. Es, por tanto, un indicador claro de salud que va a determinar aspectos de elevada importancia, como puede ser la propia colocación y posición de los órganos internos.

Las malas posturas

Podríamos describir como una postura errónea de nuestro cuerpo al trabajar cuando nos inclinamos hacia adelante en postura curvada o exageradamente derecho, con lo que dificultamos la respiración.

Estos dos modelos son los más recurrentes al sentarnos frente al ordenador para trabajar y puede afectarnos gravemente con problemas de lumbago, lordosis (curvas en la espalda) o escoliosis (desviación lateral de la columna vertebral) pudiendo comprimir los órganos encargados de digerir los alimentos y producir, por tanto, molestias digestivas. Todo esto, en relación con el trabajo, nos hacen ser mucho menos productivos.

La pantalla al lado de la mesa y no frente al trabajador produce posturas incómodas y excesivamente forzadas, al estar obligado a ladear la cabeza y sentarse sobre la parte más delantera de la silla, dando lugar lumbalgias. Además, deberíamos tener la silla bien regulada para que los pies puedan tocar firmemente el suelo y las rodillas y caderas logren formar un ángulo de 90º.

En cuanto a posturas erróneas en otras actividades diarias, podemos señalar el llamado síndrome de la billetera, cuando colocamos este objeto en el bolsillo de atrás del pantalón, obligando, sobre todo con las carteras abultadas, a realizar un alzamiento inapropiado del glúteo que produce un dolor lumbar que puede llegar a ser crónico.

Colocar el brazo izquierdo, mientras se conduce, sobre la ventanilla del coche, puede dar lugar a la aparición de algún tipo de tendinitis del supraespinoso al colocar el brazo demasiado alto. Otras posturas que debemos evitar son las de coger cosas del suelo sin flexionar las piernas, manipular mal las cargas, dormir bocabajo y con la cabeza ladeada o cruzar las piernas, una de las malas posturas más comunes que existen.

               

Las buenas posturas

Para comenzar, podemos hacer una definición aproximada de lo que debe ser una postura lo más correcta posible, y es cuando conseguimos en nuestro asiento una alineación simétrica y proporcional de los segmentos corporales alrededor del eje de gravedad de nuestro propio cuerpo. Cada persona tendrá, por tanto, su postura ideal, que no exagere ni aumente su propia curva lumbar, cervical o dorsal.

Por nosotros mismos podemos practicar una posición corporal correcta si mantenemos nuestra cabeza erguida, en una posición adecuada de equilibrio, no torcemos el tronco y mantenemos la pelvis en una posición neutral. Así mismo, las piernas deben estar alineadas de tal forma que el peso del cuerpo se pueda repartir lo más equitativamente posible.

Para conseguir mantener una postura aceptable, debemos adaptar el entorno laboral y/o de estudio con sillas que ronden los 65 o los 75 centímetros de altura, con el espacio para nuestros glúteos suficiente que proporcione facilidad para estirar algo las piernas y que puedan apoyarse en el suelo. Las sillas que hemos referenciado en el enlace, al principio de este artículo, son perfectas para un descanso cómodo y funcional al tiempo que facilitan las posturas corporales ideales.

No hay que olvidar, por otra parte, que el desarrollo de una buena musculatura, con la práctica de ejercicios diarios, va a propiciar una postura correcta, sobre todo en las largas jornadas laborales, aunque siempre es conveniente realizar paradas cada 45 minutos, levantarse del asiento y hacer algún tipo de movimiento.

Por último, no nos podemos olvidar de controlar el exceso de peso con una buena alimentación. Tener un cuerpo fácilmente manejable facilitará las buenas posturas cuando tengamos que permanecer mucho tiempo sentado.

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