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Actualizado hace 29 minutos

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Experiencia Panorama
08:30 PM / 02/12/2015
El recio e ingenioso contrapunteo llanero
Keila Vílchez Boscán
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Panorama
Cortesía Pdvsa La Estancia

Contrapuntear es símbolo del llano venezolano. Rima, destreza, rapidez, melodía, afinación, memoria, métrica son algunas de las cualidades que deben tener los copleros que desarrollan esta expresión, que de una de las costumbres  más representativas de los parrandos llaneros de Venezuela.

“El contrapunteo está relacionado a la palabra cantada entre dos o más cantores”, así lo define la cantora zuliana, Yolanda Delgado, quien prosigue en su explicación: “En el llano, el contrapunteo se desarrolla bajo la melodía entonada por el arpa, el cuatro, las maracas, en géneros como la periquera, corríos, quirpas. Pero también se “porfía” en décimas”.

Florentino y el diablo, con el Carrao del palmarito.

El músico y cantante del Grupo Candela, Jesús Morillo, precisó que no se trata de un género sino una propuesta de la música llanera venezolana. 
“Es una modalidad del joropo. Es un intercambio de dos cantantes de versos  cantados y al mismo tiempo improvisados. Enfrentarse, se coloca un tema y para determinar la capacidad de inventiva de ese compositor que debe decir versos rimados”.

Musicalmente las coplas deben terminar una de las cinco vocales para que rimen, y el coplero no debe cambiar la letra con la que termina sin solicitar a su adversario el cambio en el mismo canto, pues si lo hace habrá perdido la confrontación musical. Esto mismo ocurre con el tema seleccionado para contrapuntear.

La inventiva es fundamental para los contrincantes, pues aquel que cuente con mayor conocimiento de las costumbres, vivencias y posea agilidad mental para dibujar en su canto esas experiencias vividas tendrá mayor destreza para el contrapunteo. La métrica del verso llanero utilizado es el contrapunteo es de ocho sílabas.

Florentino y el Diablo, poema de Alberto Arvelo Torrealba, se inspira en esta forma de expresión folclórica nacional.

El presidente del Centro de la Diversidad Cultural, Benito Irady, precisó que este género debe pensarse siempre partiendo de esa historia de los hombres que hacen canto de trabajo, que hacen el arreo del ganado. “A la cabeza del ganado va un puntero que orienta, en el centro van los contrapunteros y el que va en al final también va cantando. Todos lo hacen cantando, su tiempo de trabajo lo van extendiendo con cantos. En el llano venezolano tenemos algo tan hermoso como los cuatro versos, que conocemos como la copla, una magia extraordinaria de la inventiva, de la improvisación”.

En Venezuela el contrapunteo lo hacen múltiples intérpretes, la gente de campo, gente humilde, así como cantantes reconocidos del joropo. Sin embargo, hay quienes lo llevan a los escenarios, donde incluso se hacen concursos y donde gana la inventiva, la creatividad. Su tiempo de duración varía según esa misma capacidad de crear una y otra copla.

“La palabra contrapunteo va mas allá, porque no solamente es esa forma de intercambiar en un desafío a través del canto, pues además del  contrapunteo en la copla llanera, lo encontramos  en las décimas, a través de lo que hacen los decimistas zulianos, en el galerón y en otras variantes”, puntualizó Irady.

Sobre esto, el locutor y cultor  Ramón Soto Urdaneta precisó: “También se daba aquí anteriormente en el Zulia con un ritmo que desapareció, que era el golpe de paloma, lo expusieron Francisco Cano y Antonio Bríñez. Además, también se da en el oriente venezolano”.

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