Michael Jackson ante la corte de california por pedofilia
Una VIDA en negro y blanco

Cambió el color de su piel y suavizó sus rasgos afroamericanos para conquistar a la cultura pop. Revolucionó el videoclips, grabó el tema más vendido de la historia, y, con las ganancias, construyó su rancho Neverland”, donde se desarrolló el episodio con un menor enfermo de cáncer. Su carrera, por lo pronto, está truncada.

Texto: Robert Arapé

La insólita vida de Michael Jackson no ha sido más que un espectáculo de luces, bailes y persecuciones, tan contradictoriamente real e inverosímil que el público nunca da crédito a cuanto observan sus ojos.

Nadie pudo creer el escándalo del 18 de noviembre de 2003. El juez de la corte de California, Rodney Melville, ordenó el allanamiento de la propiedad del cantante conocida como “Neverland”, un rancho decorado para satisfacer la imaginación infantil más exaltada, con atracciones mecánicas y personajes de Disney tomando el té en los jardines. Un verdadero homenaje al país inexistente e ideado por James Barrie para dar vida a las fantásticas aventuras de “Peter Pan”.

Las razones del asunto no eran menos sorprendentes: Janet Arvizo, madre de uno de los niños asiduos al rancho, una mexicana que obtuvo 150 mil dólares de una cadena de tiendas por abuso de los agentes de seguridad, denunció al mismísimo “Rey del Pop” por contacto sexual ilícito con uno de sus hijos. Había logrado que “The San Francisco Sun” recaudara 900 mil dólares para beneficio del menor cuando el seguro del padre ya cubría los gastos.

La inocencia desencadenó la historia. Gavin Arvizo, apenas un adolescente de 13 años, cuya identidad protege la ley con el nominativo “John Doe”, soñó con conocer a la estrella de “Black and White” antes de morir por cáncer terminal. Jackson lo llevó a su mansión encantada, tal como lo hizo con Macaulay Culkin, protagonista de “Mi pobre angelito”, y le financió el tratamiento. Le salvó la vida al pequeño y lo hizo feliz.

Nada levantó las sospechas hasta que la BBC transmitiera un documental realizado por el periodista Martin Bashir, “Living with Michael Jackson”, en el cual el intérprete expresaba su satisfacción de compartir la cama con otros menores.

“Sin duda ‘Jane Doe’, como se menciona en la corte a la madre hispana, no lo pensó dos veces para entablar la acusación, un proceso penal realizado por audiencias, con un revuelo exagerado por tratarse de una celebridad -expresa por comunicación telefónica el abogado Ángel Malagón, residenciado en California-. Hay un cuestionamiento moral a estos padres. Porque es evidente el interés económico a sabiendas de la fortuna del cantante. ¿Es Jackson una víctima? Los representantes de la ley y de la prensa lo han devorado como sabuesos de caza”.

Canciones de una época

Michael Jackson siempre estuvo en el ojo del huracán. Fue una sorpresa para todos cuando en 1983 el canal privado MTV transmitió el videoclip “Thriller”, un género de secuencias trepidantes, en el cual los personajes no encuentran la salida en el laberinto del miedo. El cantante bailaba como un espanto, la escenografía recreaba literalmente el mundo de ultratumba, los cadáveres abandonaban las criptas y armaban una fiesta en pleno cementerio.

No obstante, el sencillo era tan pegajoso que los televidentes se contagiaron. Corrieron a las tiendas a comprar el disco. Los venezolanos colocaron el sencillo una y otra vez hasta que cualquier celebración no llegase a un momento de locura.

“Vendió 40 millones de copias y aún le restaba presentar ‘Billie Jean’ en vivo. Encerrado en su mansión, solicitó un sombrero de espía -relata el productor norteamericano del rap Antonio “La” Reid, contactado por comunicación digital al sello Artist Records-. Ensayó toda la noche. Hasta desarrollar en escena los movimientos que por primera vez le mostraron unos chicos callejeros. Con el sombrero calado, trajeado de negro y medias brillantes, bailó desplazándose hacia adelante moviendo los pies hacia atrás. Como un robot. Como si caminara en la superficie de la Luna”.

El éxito alcanzado no era suficiente. Se enclaustró con su productor Quincy Jones a componer sus próximos temas. Guardó silencio a los comentarios de la prensa, la cual lo calificó de “el artista negro más grande de la historia”.

“Aunque no posee una formación académica, es un bailarín sobresaliente -opina la coreógrafa de Venevisión Mery Cortez-. Sólo mueve los pies al ritmo de su propia música, una especie de danza cibernética, única y difícil, que requiere de años de práctica para ejecutarse con esa rapidez perfecta”.

Impactó a su regreso. La carátula de “Bad” dejó atónito al público. Michael Jackson, el descendiente famoso de una familia afroamericana, lucía una piel tan blanca como la nieve. Sus rasgos comparados a un hombre de su raza -pómulos sobresalientes, nariz gruesa y afro indomable- aparecían aún más suavizados que en el rostro de sutiles líneas de Diana Ross.

Los procedimientos experimentales utilizados, no aprobados por la medicina, lo obligaron a dormir en una cámara hiperbárica, a presión de oxígeno puro, para resarcir las alteraciones en su respiración, además de los daños causados a las funciones de la dermis.

Su música sonó más poderosa que nunca. “The men in the mirror” y “Dirty Diana” rompieron los decibeles e imprimieron golpes de metales a los compases urbanos. “Años antes, al irrumpir el ‘disco music’, no se quedó atrás y produjo ‘Don’t stop ‘till you get enough’ y gana el primer Grammy -expone el locutor zuliano Danilo Bautista-. Hizo que el videoclip se consolidara en la industria musical, convirtiéndolo en una secuencia argumental sin precedentes”.

Sólo explicó el cambio de piel a la presentadora Oprah Winfrey victimizándose de vitiligo, una afección que decolora la superficie cutánea. Entre tanto, la televisión emitía el cortometraje “Moonwalk”, en el cual fusionó el vestuario gansteril de “Billy Jean”, el concepto visual de “Thriller”, con la disonante melodía de “Smooth criminal”.

“Estuve en su concierto de 1993, en River Plate, Argentina -recuerda Larry Martínez, mejor conocido como el ‘Moreno Michael’-. Como él llegaría a Buenos Aires el mismo día que yo, me disfracé del “Rey del Pop” y, en una limusina, recorrimos la ciudad y los argentinos se arrojaba a mi paso”.

Cinco para bailar

Mientras los otros niños comían helados, Michael Jackson no hizo más que cantar y bailar. Nació el 29 de agosto de 1959 en Gary, una población de Indiana. Su padre, Joseph Walter Jackson, operador de una grúa metalúrgica, era el guitarrista del grupo de soul “The Falcons”. Decidió lanzarse con los “Jackson 5”, apoyado por su esposa, Katherine Scruse, una clarinetista y cantante de baladas a quien la poliomielitis negó una carrera en el espectáculo.

Mientras unidos alcanzaban el éxito, Michael apenas tenía tiempo de lanzar los cuadernos al mueble y correr al estudio para cantar hasta la medianoche. “Aunque amé cantar, recuerdo mi niñez como una época de trabajo duro -escribió el astro en su autobiografía ‘Moonwalker’-. No podía imaginar la libertad de los niños que jugaban en la calle. Cuando se es inocente y se tiene que trabajar, el mundo parece injusto”.

Sólo cuando la pobreza llegó a desmoralizar a la familia pudo salir a la calle: a vender Biblias. De puerta en puerta.

Triunfaron. Y se presentaron hasta en Sábado Sensacional cuando la televisión venezolana desconocía el color. “La fama fue más importante que crecer. No quería relacionarse con una negra porque superó a su grupo social y no podía establecerse con una blanca por la discriminación que sufría -analiza el sexólogo J. J. Delgado Dupont-. Aunque su producto es sexual, la tendencia no está definida. Porque es una imagen que impacta a hombres y mujeres y, en especial, al público juvenil”.

En tanto los ideales de Martin Luther King y Malcom X calaban en la población de color al luchar por la igualdad de los derechos civiles, los “Jackson Five” -Maureen, Jackie, Tito, Jermaine y Michael- eran las estrellas discriminadas por los blancos aunque recibían los aplausos de todo el mundo, sin confesarse pertenecientes al “black power”. Michael, por su parte, sacudió los escenarios, hizo fortuna e inmortalizó sus primeros éxitos como “I’ll be there”.

“El grupo comenzó con la inspiración de hacer música familiar. Ni siquiera se vincularon a las prédicas políticas. El llamado ‘Benjamín’ siempre llamó la atención de los medios que, por demás, cuestionaban el color de su piel hasta interiorizar una ‘inferioridad racial’ -analiza Juan de Dios Martínez, especialista zuliano en herencia cultural africana-. Popularizó el ‘breakdance’ y encarna la contradicción de la cultura norteamericana: herméticamente racista e ilógica, al grado de despreciar a quienes la enriquecen”.

Cuando la agrupación llegó al ocaso, la ausencia de estudios la suplió Diana Ross. La cantante le abrió las puertas de su casa y lo instruyó en la historia del arte. Cuando se conocieron Diana era “Dorotea” y Michael encarnaba al “Espantapájaro” en la obra “El Mago de Oz”. También confesó sentir una invalorable filiación con Liz Tayler, la diva de la mirada violeta.

Solo, recorrería el futuro. Nadie creyó en su matrimonio nunca consumado con Lisa Marie Presley, hija del “Rey del Rock”, deseosa recuperar la propiedad intelectual de las canciones de su padre en manos de su camaleónico esposo.

El público consideró una falacia su relación con la enfermera Deborah Rowe, con quien se casó en 1996 en Australia, y engendró, cuestionándose también el método natural, a la niña Paris y al pequeño Prince Michael. Prince Michael II nació por inseminación artificial declarada. ¿Son blancos? ¿Son negros? Nadie lo sabe. Si los disfraza de héroe les coloca tapabocas que ocultan sus rostros.

A juicio

Nunca se ha bajado de la palestra pública. Bien como integrante de una agrupación familiar, aferrada al credo de los Testigos de Jehová. Bien al lanzar el estreno de un video promocional. Bien como demando en la corte.

“Michael Jackson es el icono de una generación. Es un capítulo sagrado y una de las influencias más poderosas de los años 80. Estrellas como Britney Spears no hacen más que recorrer el camino que Jackson trazó -expone la irreverente cantante venezolana ‘Bélica’-. Cada quien tiene una parte secreta y si sale a flote nadie se acuerda del talento personal y de la carrera por la cual tanto se luchó”.

Pese a la privacidad de los procedimientos legales, la zona oscura de su personalidad ha salido a la luz pública. La incursión a “Neverland” mostró la posesión exagerada de material pornográfico. Gavin Arvizo confesó que el intérprete de “You not are alone” lo embriagó.

En otras ocasiones, el astro metió la mano blanqueada en el pantalón del fanático mientras disfrutaban de una película de horror, para luego retirarse de la habitación en calzoncillos. Evidentemente excitado. Hechos puestos en la balanza de la justicia y que le han apretado la soga al cuello.

EXPEDIENTE

La popularidad del “Rey del Pop” quedó maltrecha tras la acusación de pederastia en 1993, realizada por los padres de Jordie Chandler. En ese entonces se salvó gracias a un acuerdo de 15,3 millones de dólares. Este precedente provocó que se cambiara la ley californiana para no resolver casos de abusos de menores con dinero. Tres años antes pagó al hijo de unos empleados de su rancho dos millones de dólares para evitar la denuncia por abuso sexual.

Escuche
Thriller



En 1979 , con “Off the wall”, lanza su carrera como adulto.

En 1985, para “Bad”, decoloró su piel y cambió sus facciones.