SECRETARIA DE ESTADO DE EE UU. LA mujer más poderosa del planeta
Condoleezza Rice: La MANO negra de Bush
Texto: M. Delgado Marcucci
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Foto: ARCHIVO
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“Mis padres me convencieron de que si bien probablemente no podía comer una hamburguesa en Woolworth, yo podía ser presidente de los Estados Unidos”.
En aquellos días en el mundo ocurría lo que ningún astrólogo fue capaz de prevenir: El muro de Berlín se desmoronaba y la cortina de hierro se descorría. Y en la Casa Blanca, George H. Bush, el senior, contaba entre sus asesores para evaluar el fenómeno, a una mujer que se inició en su administración como directora de Asuntos para la Unión Soviética y la Europa del Este.
Condoleezza Rice tenía entonces 34 años y una tesis doctoral a cuesta sobre la materia, la manejaba tanto que cuando Bush padre estrechó la mano del artífice de la Perestroika, Mijail Gorbachov, no sintió rubor alguno al confesarle “Todo lo que sé sobre Rusia, se lo debo a ella”.
Pero desde que la pasión bélica en la Tierra se descongeló, a Condoleezza le quedó sin uso un bagaje académico dedicado a estudiar a quienes históricamente habían sido los enemigos de su patria -los malos de la película: los rusos- ; pero eso para alguien que a los 19 años -en 1974- ya había obtenido un grado, cum laude, en Ciencias Políticas en la Universidad de Denver, y apenas un año más tarde consiguió un Master y seis luego un PHD; que habla ruso, francés y español, no representa mayor problema: Si los enemigos desaparecen, es tan astuta que puede inventárselos donde quiera.
Pese al derrumbe del imperio comunista, Bush padre no se aseguró otro período en la Casa Blanca, pero Rice consiguió empleo con rapidez.
Uno de sus públicos detractores, el director y escritor Michael Moore, asegura que en su libro “Estúpidos Hombres Blancos”, que en la principal empresa petrolera del mundo, la Chevron-Texaco, la actual Consejera de Seguridad y próxima Secretaria de Estado se hizo de un buen cargo en el Consejo de Administración. “En agradecimiento por los servicios prestados la empresa la bautizó con su nombre un petrolero de 130 mil toneladas”.
El episodio fue políticamente explotado para reforzar los vínculos entre el gabinete del gobierno republicano con el sector petrolero -especulaciones que se incrementaron conforme los frentes bélicos se abrieron en estratégicas zonas energéticas-, por lo que poco después de llegada al cargo, Chevron se vio forzado a rebautizar la embarcación.
Luego de unas cuestionadas elecciones en noviembre del 2000, los Bush regresaron a la Casa Blanca, y con ellos Rice. Sin embargo, sus éxitos en materia de seguridad y política exterior no pueden cuantificarse en igual proporción que en su primera gestión. Los nuevos adversarios dieron un viraje ideológico: Ahora el contrincante es difuso geográficamente, no entiende de mercado sino de religión y más que marxistas, se les llama terroristas.
La futura secretaria de Estado -el jueves al igual que George W. asumirá su nuevo rango- será la segunda mujer en ocupar ese cargo y además la afroamericana se convertirá en la segunda persona de su raza en alcanzarlo.
La primera mujer en desempeñarse como canciller de EE UU fue Madeleine Albright, y el primer negro en alcanzar tan alta posición de gobierno, fue precisamente a quien suplantará: Colin Powell.
El reemplazo que Bush hiciera de Powell por Rice ha sido ampliamente interpretado como la forma de poner al Departamento de Estado más en sintonía con la Casa Blanca.
El ex general lució en muchas oportunidades poco convincente al defender la guerra contra Irak, y es rumor común entre los analistas, que no comparte el criterio de los ‘halcones’ que rodean al reelecto presidente.
Condoleezza nació en Birmingham, Alabama, el 14 de noviembre de 1954. Hija única del reverendo John Wesley Rice -quien llegó a ser ministro de la Iglesia Presbiteriana de Westminster- y de Ángela Rice, una profesora de música, quien la enseñó a tocar el piano como una verdadera virtuosa; de hecho su nombre, es una variación italiana del término musical “con dolcezza”: tocar con dulzura.
La controvertida Consejera de Seguridad vivió en carne propia la terrible época de la segregación racial en Estados Unidos. Ella admite que muchas veces le tocó hacer el doble del esfuerzo que el resto de sus compañeros para que le reconocieran sus méritos.
“Mis padres me convencieron de que si bien probablemente no podía comer una hamburguesa en Woolworth, yo podía ser presidente de los Estados Unidos”.
A estas alturas el punto no suena tan descabellado. Al contrario de lo ocurrido con la ex primera dama, Hillary Clinton, Condoleezza gana cada día más apoyo dentro de los Republicanos y muchos asoman su nombre como la eventual candidata del partido conservador para la presidencia de los Estados Unidos en el 2008.
Contradictoriamente quien sufriera en carne propia las vicisitudes de las minorías, integra un gabinete que sólo obtuvo 10% de los votos de los afroamericanos.
La prestigiosa revista Forbes la escogió entre una lista de las 100 mujeres más poderosas del mundo, como la número 1.
Los argumentos para seleccionarla resultaron irrebatibles: “Es la más cercana consejera del líder de la nación más poderosa del mundo. Goza de la confianza del presidente Bush más que ningún otro miembro del staff de la Casa Blanca. Cuando ella habla, habla por el Presidente”.
Pero tantos privilegios no resultan gratuitos: A los 15 años la jovencita ya era una prodigio sobre las teclas gracias a un bien aprovechado paso por el Aspen Music Camp. A esa misma edad ingresó a la universidad. Hoy tiene 50 años y no tiene otra familia más que sus propias metas.
Su repentino interés por la política y su ciencia y en particular dentro de ella, la intrincada estructura de poder de la Unión Soviética, lo despertó, nada más y nada menos que, Josef Korbel, un inmigrante checo padre de quien fuera la primera Secretaria de Estado de EE UU, Madeleine Albright.
La periodista española Pilar Portero confiesa que su sonrisa es digna de una gran estrella de la pantalla. Inteligente, culta y desenvuelta. 'Condi', diminutivo que emplean sus amigos, forjó esa apariencia adorablemente inalterable... No hay puntos flacos que logren desmoronar a la máxima sacerdotisa de la religión republicana.
Rice, dice Montero, insiste casi con empeño de afán doctrinario, en el papel protagonista y soberano que EE UU debe desempeñar en el mundo. Está convencida en que la fuerza y la energía de esta gran nación debe ser capaz de adelantarse al enemigo, estrategia en la que se basa la guerra preventiva.
Los terribles sucesos acaecidos la mañana del martes 11 de septiembre del 2001 se convierten en una sombra que persigue a Rice donde quiera que vaya.
Dos guerras se han emprendido tras los ataques terroristas que impactaron sobre las torres gemelas de Nueva York y el corazón del Pentágono, pero aún así las dudas rondan.
La polémica sobre la terrible falla de seguridad que representó para su gestión la cada día más evidente realidad de que en efectivo los cuerpos de inteligencia habían alertado a las autoridades sobre la posibilidad de un atentado terrorista en el que se viera involucrada la aviación civil constituyen una mácula en su intachable currículum que incluye además de sus repetidos pasos por la Casa Blanca y por Chevron, Charles Schwab Corporation, Hewlett Packard y J.P. Morgan.
La misma Rice sostuvo y mantuvo hasta el final que en ningún momento tuvieron reportes ‘creíbles’ de que algo semejante estaba por ocurrir. Pese a ello fue conminada para testificar ante la Comisión Nacional que investigaba los hechos. El tener que acudir y tener que hacerlo obligada no constituyó un punto a su favor.
Fue, junto con Dick Cheney y Donald Rumsfeld, de las más fervientes defensoras de la tesis de atacar Irak por “sus evidentes vínculos con Al Qaeda, los atentados del 11-9”, y por el supuesto arsenal de armas de destrucción masiva que poseía Saddam Hussein.
Hasta llegó a publicar en el New York Times un artículo titulado “We Know that Saddam Lies”, (Nosotros sabemos que Saddam miente).
Pero Saddam no mentía, al menos en ese punto. Un informe de la comisión nombrada para tal fin determinó en septiembre de 2004 -y lo ratificó el pasado miércoles- que no había en Irak Armas de Destrucción Masiva, ni el depuesto presidente iraquí tenía vínculos con la red terrorista Al Qaeda o con los atentados a las Torres del World Trade Center y el Pentágono.
“Ya agotamos los lugares donde se pueden buscar armas de destrucción masiva”, admitió apenas el pasado miércoles un funcionario de defensa norteamericano.
Rice no ofreció otra explicación más que cambiar el móvil de la acción bélica unilateral por el de la necesidad de devolverle la libertad y la democracia a la antigua Babilonia.
El jueves, como hace cinco años atrás, estará de nuevo a la diestra de George W. Bush, consolidando su papel de ser la mano derecha del presidente de EE UU.
La AnaLfabeta
IMPASSE CRIOLLO
En enero de 2003 en un acto público el presidente venezolano Hugo Chávez acusó a la políglota funcionaria norteamericana de analfabeta, y la invitó a enrolarse en la Misión Robinson.
Es más pidió a Aristóbulo Istúriz, ministro de Educación, que le hiciera llegar una copia del programa de alfabetización cubano “yo sí puedo” para ver si Rice aprendía a leer la historia y el proceso venezolano.
La ira del Mandatario nacional la provocó unas declaraciones poco amistosas de la Consejera sobre la pulcritud del eventual referendo revocatorio presidencial.
Sin embargo, esta semana la Casa Blanca admitió que las elecciones "no serán perfectas" en Irak, pero no se escuchó decir nada de ello a Condoleezza Rice.
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