PERFIL
Slim, el señor de las telecomunicaciones

El tercer hombre más rico del mundo, conocido como el magnate de las telecomunicaciones, sintió el amor por los negocios desde pequeño. Como hijo de inmigrantes libaneses creció en un modesto comercio en Ciudad de México y poco a poco fue prosperando económicamente junto con su familia y adquiriendo algunas propiedades.

A la edad de 12 años, ya apuntaba en un libro de contabilidad sus inversiones en bonos, y se mostraba claramente favorable al interés compuesto. Los sectores de informática y telecomunicaciones figuran muy arriba en su lista de preferencias.

Estudió la carrera de ingeniería y con su herencia construyó un edificio de varios pisos, donde vivió en un departamento con su mujer (que falleció en marzo de 1999) y sus hijos. Extraordinario financiero, empezó a comprar varias fábricas y negocios que él hizo prosperar.

Este hombre de negocios es Carlos Slim Helú y tiene en su haber un estimado de $ 30 millardos. Quienes lo conocen aseguran que tiene un olfato privilegiado para los negocios.

El mexicano se inició en el mundo de las telecomunicaciones en 1990, cuando compró el monopolio estatal Teléfonos de México -en un controvertido acuerdo- por alrededor de $ 1.700 millones, una fracción de su valor de mercado en ese momento. Unos pocos años después, lo convierte en una rentable compañía. Desde entonces, un sueño lo desvela: construir la red más grande de telecomunicaciones en la región y allí ha dirigido todo su esfuerzo.

Seis años más tarde, y después de una ola de adquisiciones, la empresa opera desde EE UU hasta Argentina, tiene cerca de 100 millones de suscriptores en Latinoamérica y es la mayor operadora celular.

Al igual que su padre, que hizo su fortuna comprando propiedades a bajo precio en el centro de Ciudad de México tras la sangrienta revolución de 1910, Carlos Slim combina la capacidad de conseguir gangas con un sentido del patriotismo. En 1982, cuando la combinación de la caída de los precios del petróleo y el déficit público llevó a la economía mexicana al borde del colapso, comenzó a rescatar a las compañías que después consolidaría en su grupo Carso, el conglomerado industrial más importante de América Latina.

Otras propiedades de Slim -según la agencia Reuters- incluyen empresas de infraestructura y construcción, minoristas, conglomerados industriales y un grupo financiero. Sus siete empresas que cotizan en la bolsa suman, en promedio, más del 40% del volumen diario negociado en el mercado, dijo Fernando Pedrero, periodista de El Universal (México).

Para Santiago Millán, escritor de la publicación América Económica, -Carlos Slim no es un empresario de los medios como tal. Ha participado en el capital de algunos, pero la telefonía ha sido su verdadero objetivo-.

El hombre de 67 años de edad, quien controla los mercados en los que penetra, asesora a dirigentes mexicanos y se codea con estrellas internacionales como el futbolista brasileño Pelé, el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani y el Nobel de literatura Gabriel García Márquez.

Ahora, se ha propuesto ser el protagonista de un escenario más grande. Hay que esperar a ver los resultados a ver si le va tan bien como en casa. Por el momento, dice que le es "impermeable" ser o no el hombre más rico del mundo.

Texto y Foto : Archivo Panorama

© Panorama Digital, 2007