PERFIL. ALEMANIA CONMEMORA HOY CINCUENTA AÑOS DE LA MUERTE DEL POETA Y DRAMATURGO BÉRTOLT BRECHT
La VIGENCIA del distanciamiento
Revolucionó el teatro del siglo veinte. La obra y el pensamiento de Karl Marx indujeron sus reflexiones, que cambiaron la visión de las artes escénicas como tribunas de carácter didáctico-político. Su tesis de el “distanciamiento” propició un nuevo método para los actores y una nueva estética para el escenario.
Pocos artistas e intelectuales mantienen tan intacta su vigencia como Bértolt Brecht, hombre que revolucionó el teatro del siglo veinte y cuyas obras son replanteadas a partir de sus virtudes metafóricas, es decir, en tanto reflejos de una visión vanguardista del ser humano, en una sociedad caótica como la que asienta la contemporaneidad.
“No hay reglas para releer su prolijo legado. Su pensamiento magnifica la presencia del hombre de teatro como intérprete protagónico de su tiempo”, exponía el director Enrique León.
Bértolt Brecht (B.B.) creó un método particular para desplegar el trabajo teatral en función de la sociedad y de la historia. Conceptos esenciales para comprender el hecho escénico, como distanciamiento, teatro didáctico o teatro político alcanzaron niveles de excelencia, a partir de sus obras y montajes, así como con el Berliner Ensemble, la agrupación que creó junto con su mujer, Helene Weigel, para cambiar la estética interpretativa.
Guillermo Heras, licenciado en interpretación por la Real Escuela Superior de Arte Dramático y Danza, en Madrid, visitó Maracaibo esta semana y aportó su comentario: “Es uno de mis maestros. En cierto momento entré en crisis con el teatro que se hacía en España, muy retórico y decimonónico. Los círculos más vanguardistas aparecían encajados en el método del actor, creado por el ruso Constantin Stanislavsky. Muy joven asistí al Berliner Ensemble y vi montajes de este gran poeta de la escena”.
Reitera su planteamiento: “Hay una enorme vigencia, sobre todo en piezas tempranas, como Baal, una obra absolutamente vanguardista para esta época y que debería montarse con juicio”.
Desde Caracas, por teléfono, participa en el homenaje a B.B, el crítico y profesor de la escuela de arte de la Universidad Central de Venezuela, Leonardo Azparren Giménez: “Fue un poeta, un gran dramaturgo que siempre creyó que era posible un mundo mejor. Escribió su teatro en esos términos”.
El especialista acota: “Me parece superfluo discutir su vigencia, porque, cuando eso ocurre, aparecen de fondo algunos prejuicios políticos, que tienen que ver con su visión como dramaturgo, y por su inspiración marxista. Como si se le quisiera invalidar. Bastaría hablar de sus propuestas específicamente teatrales, condensadas en la expresión Teatro épico, definida como una nueva estética, un nuevo planteamiento...”.
Y alimenta su visión: “Planteó términos novedosos, vinculados con el trabajo, tanto del actor como del director y la puesta en escena, en tanto estética del escenario. Es uno de los grandes del siglo XX, al lado de los Samuel Beckett, Henrik Ibsen, Anton Chéjov o García Lorca...”.
En Venezuela continúa Azparren Giménez, existe un precario conocimiento de B.B. “El conocimiento de su obra fue, o muy empírico, o muy esporádico. Sin embargo, hay montajes muy importantes, como el que Miguel Torrence hizo, en Valencia en 1970, de El proceso a Lúculus; o el de la Ópera de tres centavos, de Herman Lejster, en la misma época, con el Teatro Universitario de la UCV... Pero no respondieron a lo que aludiríamos como una ortodoxia Brecht, algo que quizás ni exista. Los niveles del teatro venezolano no han sido quizás los mejores...”.
Un autor inspirado en la música, que contó con el genio de un compositor de la talla de Kurt Weill. El cantautor cubano, Silvio Rodríguez, esgrimió su verbo, en la canción Sueño con serpientes: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”.
B.B. nació el 10 de febrero de 1898 en Augsburgo. Su padre fue Bertolt Friedrich Brecht y su madre Sofie Brecht. Bertolt asistió a la escuela primaria desde 1908, a la escuela secundaria en Augsburgo hasta 1917, año en el cual obtuvo el bachillerato de emergencia, debido a su implicación en un escándalo escolar. Un profesor abogó a su favor. Luego estudió medicina en Münich. Tuvo que interrumpir sus estudios, ya que lo llamaron a filas como soldado sanitario en un hospital militar en Augsburgo en el marco de la Primera Guerra Mundial. “Esa experiencia militar reportaría en su obra un componente clave, especialmente a la hora de analizar las estructuras del poder”, determina Hermannkis Parra, hombre de teatro zuliano, estudioso de la obra del prolífico artista.
Temprano conoció a Paula Banholzer, que en 1919, dio luz a un hijo suyo, llamado Frank. Siendo soldado alemán, Frank caería en Rusia en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1920, Brecht viajó a menudo a Berlín, donde entabló relaciones con gente del teatro y de la escena literaria. En 1924 se trasladó definitivamente a Berlín. En el año 1922 se casó con la actriz de teatro y cantante de ópera Marianne Zoff. Tuvieron una hija, llamada Hanne.
En 1924 nació su segundo hijo, Stefan, y tres años más tarde se divorció de Marianne Zoff. En 1929 se casó con Helene Weigel, matrimonio del cual tuvieron una hija, Barbara.
Desde 1926 tuvo frecuentes contactos con artistas socialistas, los cuales influyeron ampliamente en su ideología. Sus primeras piezas ya tuvieron alguna característica de su interpretación de Hegel, cuyas obras conoció desde su primera juventud, así como de sus estudios de las obras de Karl Marx.
A los 29 años publicó su primera colección de poemas, Devocionario doméstico. Brecht siempre quiso influenciar al público con sus actuaciones, para lo cual eligió los medios de una manera dirigida hacia su meta, como por ejemplo, anécdotas, la radio, el teatro e incluso el cine, a través de los cuales podía llegar al público correspondiente.
Una de las principales tesis ideológicas de B.B., que encuentra extraordinaria actualidad, son sus Cinco dificultades para decir la verdad: “El que quiera luchar hoy contra la mentira y la ignorancia, y escribir la verdad, tendrá que vencer por lo menos cinco dificultades. La facultad de advertirla; tener el valor de escribirla, aunque se la desfigure por doquier; la inteligencia necesaria para descubrirla; el arte de hacerla manejable como un arma; el discernimiento indispensable para difundirla y la astucia para proyectarla”.
Brecht llevó a cabo, en 1932, un proyecto de propaganda de sus ideas comunistas a través del cine. Kuhle Wampe (o ¿A quién le pertenece el mundo?), dirigida por Slatan Dudow y con música de Hanns Eisler, muestra las opciones que el comunismo puede ofrecer a un pueblo alemán azotado por la crisis de la República de Weimar.
La película resalta Clemente Izaguirre, alumno de Weigel, formado en el Berliner fue prohibida un año después, cuando el régimen nazi llegó al poder en Alemania.
A comienzos del año 1933, la representación de la obra La toma de medidas, fue interrumpida por la policía y los organizadores fueron acusados de alta traición.
Brecht con su familia y amigos abandonó Berlín y huyó a través de Praga, Viena y Zurich a Skovsbostrand cerca de Svendborg en Dinamarca, donde pasó cinco años. En mayo de 1933, todos sus libros fueron quemados por los nazis.
“El exilio de Brecht recuerda su paisano, el profesor Otto Schneck Sepmayer fue seguramente el tiempo más duro de su vida, a pesar de lo cual escribió algunas de sus mayores obras. Encontrándose en una situación económica difícil, tuvo que viajar a Londres y París, e incluso a Nueva York, para que se le permitiera la representación de sus obras e influenciar de este modo la sociedad y la política...”. Trabajó, escribiendo, en Praga, París y Ámsterdam. En 1939 abandonó Dinamarca, vivió durante un año en una granja cerca de Estocolmo y en abril de 1940 en Helsinki.
Elizabeth Hauptmann, íntima colaboradora de Brecht, apunta en 1926 una frase del autor que sería reveladora de toda su estética posterior: “Cuando se ve que nuestro mundo actual ya no cabe en el drama, entonces resulta que el drama ya no cabe en este mundo”.
Cuando la atmósfera política empezó a cambiar en EE UU, B.B. volvió a Berlín del Este, donde se reunió con Wiegel y estableció el grupo de teatro Berliner Ensemble. Murió de un ataque al corazón, el 13 de agosto de 1956.
1918 Baal.
1919 El mendigo o el perro muerto, Lux in tenebris, La pesca milagrosa...
1924 Un hombre es un hombre.
1929 Santa Juana de los mataderos.
1930 La madre.
1935 Temor y miseria del Tercer Reich.
1932 Las cabezas redondas y las cabezas puntiagudas.
1937 Los fusiles de la señora Carrar.
1938 Galileo Galilei.
1939 El juicio de Lúculo, Madre Coraje y sus hijos, Dansen, El casamiento de los pequeños burgueses.
1938 El alma buena de Sezuan.
1940 Señor Puntila y su servidor Matt.
1941 La irresistible ascensión de Arturo Ui.
1944 El círculo de tiza.
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