Alejandro Amenábar, director de la película “Mar Adentro”, podría conquistar estA noche el Oscar
El nuevo GENIO de España
Texto: Julio Gutiérrez
Cuando Augusto Pinochet se estrenaba como dictador en Chile su familia se lo llevó a Madrid, donde ha vivido y desarrollado su obra. Antes de llevar a la gran pantalla la historia de Ramón Sampedro, con la que aspira a triunfar como mejor cinta extranjera y maquillaje, realizó “Tesis”, “Abre los Ojos” y “Los Otros”, marcadas por el suspenso. Su propuesta difiere de las hollywoodenses.
“Mi cine no es de respuestas, sino de preguntas”. Con esta frase, Alejandro Amenábar, director español nacido hace 32 años en Santiago de Chile, recibe a los visitantes de su espacio en la internet, muy frecuentado en los últimos meses por la nominación al Oscar de su cuarta producción, “Mar Adentro”, en las categorías de película extranjera y maquillaje.
Eso plasmó en la cinta que también escribió y puso la música, con el actor Javier Bardem como protagonista, con relación a la eutanasia. Planteó “una reflexión, no una reivindicación” sobre el derecho a morir dignamente, como ha señalado quien aspira a conquistar la cuarta estatuilla de la Academia estadounidense para el país que lo recibió, cuando tenía 1 año, en 1973.
El filósofo caraqueño Roberto Madriz aplaude el logro de presentar “todas las posturas a favor y en contra de la eutanasia, según los valores de cada una de las personas involucradas”, aunque calificó a la película de “demasiado lenta”. Sin embargo, Juan Carlos Arciniegas, de “Ojo crítico”, por CNN en español, la incluyo entre las mejores de 2004, por tratarse de “poesía en la gran pantalla”.
La taquilla le ha favorecido en América Latina, incluida Venezuela, desde el 11 de febrero, cuando se colocó en las carteleras locales, aunque a Maracaibo llegó el pasado viernes, según reportó Gabriela Grigorescu, de la distribuidora Twentieth Century Fox.
En enero obtuvo el Globo de Oro a la mejor cinta de habla no inglesa. “Significa que el cine español cada vez adquiere más presencia internacional y reconocimiento. Supone una importante difusión de la cultura nuestra”, señaló Mercedes Sampietro, presidenta de la Academia de ese país.
El melodrama, basado en el libro “Cartas desde el infierno”, relata la vida de Ramón Sampedro, marinero que quedó tetrapléjico y quien durante 28 años reclamó su derecho a suicidarse legalmente y protagonizó serios debates en la opinión pública. “Mar Adentro” se llama uno de sus poemas.
Compite esta noche con la sueca “As it is in heaven”, la francesa “Los chicos del coro”, la alemana “El hundimiento” y la sudafricana “Yesterday” como películas foráneas y con “Una serie de eventos desafortunados” y “La Pasión de Cristo”, en maquillaje.
Siempre triunfador
Quería ser arquitecto, pero cambió las maquetas por la cámara de video. La primera la compró en 1990. Ese mismo año ingresó a estudiar Ciencias de la Información, mención imagen, en la Complutense de Madrid, después de formarse en un internado.
Los cortometrajes le cautivaron. Abandonó la carrera. No iba bien en los estudios. Ni siquiera aprobó realización. En 1991 presentó su primer corto, “La cabeza”, y cinco años más tarde se estrenó en largometrajes con “Tesis”.
El director español José Luis Cuerda, de “Amanece, que no es poco”, recuerda cómo le conoció: “No soy un encontrador... un amigo trajo su corto para viera el trabajo de una actriz. Cuando llamé a este amigo le comenté que aquel Alejandro Amenábar debía de ser un genio del Renacimiento. Me dijo: ‘Tiene sólo 18 años’. Le respondí que, como en la Facultad no ven una cámara, si se quería pasar por el estudio podía hacerlo. Y así llegaron él y Mateo Gil”.
Mateo Gil se convirtió en su más cercano colaborador. Al año siguiente realizaron también “Himenóptero”. El veterano realizador Bigas Lunas pronosticó que comenzaba a perfilarse “una promesa del cine español”.
Sus primeros trabajos se convertían, así como más tarde sus largometrajes, en garantía de triunfo. Después, vendría el éxito en taquilla. En 1994 realizó su tercer corto, “Luna”.
Lo que más deseaba era dirigir. Sin embargo, en sus pininos hizo de guionista, editor, actor y músico, así como de operador de cámara, editor y compositor en los comienzos de Mateo Gil.
El paso a las películas lo realizó con “Tesis”, en 1996, motivado y producido por Cuerda e inspirado en Alfred Hitchcock, maestro del suspenso y uno de los tres iconos de Amenábar, junto con Steven Spielberg y Stanley Kubrick.
Allí cuenta la historia del tropiezo de una estudiante de cine con el mundo de las “snuff movies” o películas en las cuales se viola, tortura o mata a las personas en vivo. La ambientó en la Facultad que había abandonado y la dedicó al profesor de realización que le había sentenciado que no tendría futuro en el séptimo arte.
Con ella estrenó en las citas internacionales, en Sundance y Berlín, y abrió paso al “thriller” en una cinematografía local marcada por la comedia.
Un año más tarde llevó a la gran pantalla “Abre los Ojos”, mezcla de suspenso y ciencia-ficción para tratar la fugacidad de la belleza humana y los sueños indeseables, con la actuación de Penélope Cruz y la producción de Cuerda. Con esta repitió en Sundance y en Berlín y acudió a Tokio.
El actor estadounidense Tom Cruise compró los derechos y el director Cameron Crowe montó el “remake”, con el título “Vanilla Sky”, en los estudios hollywoodenses, con la protagonización de Cruise, Cruz y Cameron Díaz.
Niño miedoso
En “Los Otros”, en 2001, proyectó su niñez. Era introvertido. No jugaba al fútbol con sus vecinos sino que se refugiaba en su propio mundo, signado por la lectura, el dibujo, la música y la ausencia de la televisión.
Aprendió a tocar el piano a los 10 años, convirtiéndose luego en el compositor de las bandas sonoras de sus producciones.
“Cuando llegué a Madrid, según cuentan mis padres, dejé de hablar durante un año, porque antes de mi llegada decía ‘mamá’ y ‘papá’. Incluso, me llevaron al médico... Ese es otro recuerdo de mi infancia: mi impotencia, sin saber muy bien por qué, para jugar con otros niños de la calle. Ahora supongo que el motivo era que no me podía comunicar con ellos”, cuenta en su sitio web.
El general Augusto Pinochet había derrocado al presidente Salvador Allende en el Palacio de la Moneda, en Santiago, cuando su familia se mudó a la capital española. Huían de lo que se convirtió en 17 años de dictadura.
El técnico superior Christian Ursúa, de 40 años, uno de sus coterráneos y quien vive en Venezuela desde hace 24 años, experimentando también la salida de su Santiago natal, justifica porqué Amenábar “ni hace mención de Chile en las entrevistas que he visto y leído”: “Es que apenas menciona recuerdos vagos, porque se considera más español y, además, le conviene. A todos los que nos fuimos nos pasa”.
Era el segundo hijo del matrimonio formado por una modista quien había dejado España a causa de la guerra civil y de un técnico mecánico chileno.
Los miedos que sufrió en sus primeros años los plasmó en “Los Otros”. “Era un niño fácil de asustar”, ha dicho.
Su tercer largometraje ha sido el más caro en la historia española (25 millones de dólares). “Está lleno de referencias no sólo de las películas de Hitchcock de los años 40 y 50, sino de las novelas de suspenso de esa época que compraba de segunda mano y leía de niño”.
Se trata de un “thriller” psicológico, sin efectos especiales, en el que asusta al espectador más con lo sugerido que con lo explícito. Narra la historia de una madre desamparada junto con sus dos hijos enfermos que no pueden soportar la luz del día, en una vieja mansión situada en una isla inglesa.
El cineasta venezolano Jacobo Penzo considera que Amenábar “se ubicó muy bien el género de terror, con su variante policial en ‘Tesis’, con el toque fantástico y de ciencia-ficción en ‘Abre los Ojos’ y con mayor firmeza en ‘Los Otros’. Maneja muy bien las normas de ese género y con gran talento, lo que le ha convertido en un director comercial y con trabajos destacados en el manejo del cine como lenguaje”.
Este ariano, soltero, de baja estatura, moreno y de ojos negros aún reside en el céntrico barrio Malasaña de Madrid. Se declaró homosexual a través de las revistas “Shangay” y “Zero” el pasado septiembre, a pesar que detestaba que se publicara sobre su intimidad.
Sin embargo, el crítico Carlos Boyero publicó en el diario El Mundo su sospecha o certidumbre de que esas declaraciones anteriores al estreno de “Mar Adentro” fueron lanzadas “en función del marketing, para que el tufo del morbo ayude a la promoción de su criatura”, al más puro estilo de Pedro Almodóvar, a quien le atribuye “la infinita capacidad de autopromoción, la astucia mediática para lograr que, independientemente de la calidad, cada una de sus películas sea un éxito comercial”.
Lejos de Hollywood
Amenábar habría tomado el testigo del manchego en cuanto a escándalos. También lo ha hecho como la representación española ante Hollywood.
Al igual que Almodóvar, se rige por sus propios criterios, tanto que sólo ha realizado en inglés “Los Otros”, aunque el guión lo escribió inicialmente en español, y lo rodó en España. Alegó que “la historia era más verosímil en inglés”.
Hollywood comenzó a requerirlo y a ofrecerle “todo tipo de guiones de espantos olvidados en las bóvedas de los estudios; pero el joven director los rechazó”, reporta Newsweek en español, que en su edición de enero lo presentó en portada con el título “El talentoso cineasta mira más allá de Hollywood”.
“Entiendo que Hollywood es la Meca de muchos directores, pero ni siquiera tengo un agente en Estados Unidos. Mi impulso estriba en las historias que quiero contar, no en un viaje a Hollywood....”, ha revelado.
La muerte constituye el “leit motiv” de su obra. “Es algo a lo que todos nos tenemos que enfrentar ¿Por qué no vamos a hablar de la muerte desdramatizando, no desde un punto de vista lúgubre”, dijo en ocasión del estreno de “Mar Adentro” en Madrid, a través de la cual presenta una visión de la muerte desde escenas cargadas de luminosidad, en contraposición con las imágenes oscuras de “Los Otros”.
“Lo que busco en cada filme es cambiar mi estilo, mi forma de trabajar. En Hollywood siempre piden que uno haga lo que ha hecho antes. El cine es como ir de viaje e invitar al público a experimentar el recorrido”.
Así lo declaró a la publicación, aunque no descarta rodar en estados Unidos o en cualquier parte del mundo con un buen guión, aquél que le permitiera ofrecer preguntas antes que respuestas.
PALMARÉS
LOS CORTOMETRAJES le estrenaron en los premios. Por ellos recibió reconocimientos de la Asociación de Cineastas Amateurs, de los festivales de Elche y Carabanchel y el Luis García Berianga.
POR “TESIS” se alzó con siete Goyas (entre ellos guión original, dirección novel y película) y fue nominada a los premios europeos. “Abre los ojos” le favoreció con tres nominaciones por la Academia de su país (filme, dirección y guión). “Los Otros” le valieron tres premios de las cuatro candidaturas a los Goyas: guión, película y director.
POR “MAR ADENTRO” ha acumulado, entre otros: Copa Volpi a mejor actor y la cinta el León de Plata en Venecia; mejor director por los Premios Europeos de Cine; Globo de Oro como película foránea y nominación de Bardem como mejor actor; Kinnaree de Oro, en Tailandia, a director y actor; los críticos de EE UU y Canadá la consideraron la mejor cinta extranjera, al igual que los ACE; la Asociación de directores del cine español le concedieron los más altos honores como película e interpretación; y se tituló la producción más galardonada en la historia de la Academia española al ganar 14 de los 15 Goya a que aspiraba, entre ellos el de mejor director.
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